6 may. 2014

LOS DOS BLOQUES



Desde hace meses, el conflicto de Ucrania amenaza con desestabilizar todo el Orden Mundial que había sido construido en las décadas posteriores a la Guerra Fría. Se  oyen, no sin cierto fundamento, voces de alarma que por doquier hacen retornar los viejos fantasmas que todos creíamos superados hace mucho tiempo: retorno de los bloques Este/Oeste, de la Guerra Fría, de la amenaza de un conflicto armado global... Parece ser que dicho alarmismo es uno de los cometidos principales de unos medios de comunicación que parecen haber olvidado que su verdadero objetivo es el de ofrecer al público una información objetiva, imparcial y global de lo que está sucediendo. Pero en lugar de  informar y aclarar las cosas al ciudadano, los periodistas del mundo moderno solamente contribuyen a aumentar la confusión entre un público que, a fuerza de costumbre, vive inmerso en la brutal apatía y relajación moral que especialmente caracteriza a las sociedades occidentales. 

Pero es necesario despertar, es obligado ofrecer una resistencia frente al bombardeo ideológico que impide no ya que no seamos capaces de ver la realidad, sino aún peor, que ni siquiera nosotros mismos queramos verla. La situación de España frente al mundo así lo exige: un país sin futuro, donde la esperanza fue lo primero que se perdió cuando el puño de la realidad nos golpeó en la cara al comienzo de aquello que se dio en llamar " crisis económica", y que no era más que la consecuencia natural de todas las enfermedades sociales que habían destruido mucho tiempo antes las bases de nuestra cultura y civilización.

Digámoslo claramente: España está muerta por culpa del materialismo inoculado por Estados Unidos y el resto de sus secuaces, los países europeos. Todas las enfermedades que han ido minando nuestra personalidad y vitalidad como pueblo, llámese burocracia, "democracia", feminismo, utilitarismo, y todas las que queramos enumerar, provienen  en última instancia del materialismo anglosajón que, oriundo del Reino Unido y consagrado en Norteamérica, se ha adueñado de casi todas las naciones ocidentales, causando en los países del sur de Europa un especial daño y deterioro, visible claramente durante los últimos 50 años.

Pero la hegemonía de Estados Unidos no será eterna, ya que todo es efímero en esta vida. Frente al bloque Occidental empieza a erigirse un segundo bloque que, renaciendo de las cenizas del pasado, contradice todo y cuanto es sagrado en el Oeste. Un bloque donde se honran los valores morales y el culto a las tradiciones, justo al contrario de lo que está de moda en Occidente; un bloque donde el trabajo manual productivo, pilar básico de cualquier sociedad sana, no es discriminado socialmente como ocurre aquí en Occidente; un bloque donde las ganancias del empresario destinadas a pagar el sueldo de sus operarios no son impune y sistemáticamente robadas por un Estado explotador, el cual se encargará de repartir dicho botín entre los ejércitos de funcionarios que lo apoyan incondicionalmente, cosa que es casi axiomática en Occidente; un bloque donde los intelectuales, por el simple hecho de serlo, no se creen con el derecho de pervertir, tergiversar e incluso suplantar las ideas nacidas del sentido común, cuya esencia es el patrimonio del pueblo llano ( el verdadero "demos") , y todo ello con el fin de favorecer sus propios intereses al justificar así su " imprescindible función" dentro de la sociedad, como es práctica habitual en Occidente... Y así podríamos añadir múltiples ejemplos, los cuales no harían sino confirmarnos que la dicotomía ideológica, cultural y espiritual entre Occidente y Rusia, lejos de atenuarse tras la caída del bloque soviético, ha ido robusteciéndose con el silencioso paso de los años, siendo así que el choque entre ambas mentalidades opuestas será tarde o temprano inevitable. Desde este blog, intentaremos mostrar hasta qué punto vivimos dominados bajo el peso de la propaganda "Made in USA" en relación con el conflicto de Ucrania, siendo asi que, con la aportación de datos y documentos irrefutables, aparecerá una configuración de la realidad completamente diferente de la que jamás habríamos podido sospechar.