18 ago. 2014

CRISIS DE UCRANIA: CRÓNICA DE UN GENOCIDIO (CENSURADO EN TV)

LLAMADA A LOS PAÍSES DE EUROPA DESDE NOVOROSSIA

LAS VÍCTIMAS REALES DE LA GUERRA EN UCRANIA



Hola, mi nombre es Victoria Shilova, soy un miembro del Parlamento de Ucrania, en representación del distrito Dnepropetrovskaya. Voy a hablar en ruso, para que todos los hermanos eslavos me puedan entender.






Por favor, hazte esta pregunta: ¿Quieres guerra? ¿Quieres que personas inocentes mueren? ¿Quieres que tus parientes, miembros de tu familia, niños, esposo o esposa, abuela o abuelo puedan ser asesinados? Estoy cien por cien segura de que tu respuesta es NO.

Entonces ¿qué es lo que está sucediendo durante los últimos 4 meses en Ucrania? Yo lo llamo una guerra civil, definitivamente no una operación antiterrorista.  ¿Cómo podría ser posible que vivan más de ocho millones terrorista en Donbass?

Ocho millones de terroristas como los llama Poroshenko, incluidos lactantes y personas mayores. ¿Qué piensa usted? ¿Puede una persona con discapacidad disparar un sistema de defensa antiaéreo? ¿Puede un bebé asesinado en brazos de su madre cerca de la ciudad de Kramatorsk, portar una pistola?. Por supuesto que no.

Nosotros, el pueblo ucraniano, reemplazamos a Yanukovich el corrupto con Poroshenko el asesino. Hoy, nuestro gobierno piensa que la mayoría de los ucranianos tiene el cerebro lavado por la propaganda de la televisión nacional. Me gustaría decepcionarlos: la última encuesta independiente muestra que el 75% de los ucranianos están en contra de la guerra.

La mayoría de ellos tienen miedo de decir su opinión en público, ya que podrían ser encarcelados, interrogados, secuestrados o incluso asesinados Cualquier cosa puede pasar en la actual Ucrania, porque hemos sustituido ladrones por asesinos.

Por lo tanto, ¿qué ocurre en Donbass? Ocho millones de personas están bajo el fuego, son  rebeldes, mineros, pero también conciudadanos. Por supuesto, eso no se muestra en nuestra televisión nacional. Toda la televisión está en manos de nuestros mayores enemigos: los oligarcas.

En el número real de víctimas en la guerra de Ucrania:

¿Sabes cuáles son los números reales de civiles muertos? Yo te lo diré. Y es la verdad. Hay alrededor de 6.000 civiles muertos. Todos los días entre 170 y 200 personas están siendo asesinadas. El ejército ucraniano las está matando con lanzacohetes sólo porque le dicen que está luchando contra terroristas rusos. Sólo porque se lo dijo por Porosenko y la televisión nacional.

Pero a medida que el tiempo pasa nuestro ejército se da cuenta de lo que está sucediendo realmente en el Donbass. Y todo el mundo que ha experimentado la guerra está empezando a decir la verdad que incomoda a Poroshenko. Dicen que en Donbass se enfrentan contra ucranianos. Dicen que deberíamos comenzar las negociaciones. Dicen que debemos poner fin a esta sangrienta guerra civil.

Y ahora vamos a hablar de las bajas en el ejército ucraniano.

Unos 11.000 soldados han muerto. Un e-mail hackeado al ministerio ucraniano de Defensa así lo atestigua. Hay cerca de 19.000 heridos que se encuentran en el hospital; pero ¿qué pasa con los heridos que quedaron atrás? ¿Y qué pasa con los que dicen la verdad, y son enviados a hospitales mentales?

Pueblo ucraniano: te ruego que rompas la propaganda de Ucrania. Mi corazón sufre por la gente de Lviv, Drobovoche, Lugansk y Donetsk, especialmente con la gente de Donetsk y Lugansk, dado que los niños están siendo asesinados allí.

Y ahora pensando en las madres, les pregunto, ¿qué le diríais a este nuevo presidente si su casa estuviera en ruinas, o peor aún, si sus hijos estuvieran siendo asesinados? ¿Lo apoyaríais? Por supuesto que no. 

Su apoyo (a Poroshenko) está cayendo, y  seguirá cayendo, porque está cubierto de sangre.


Fuente: http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2014/08/las-victimas-reales-de-la-guerra-en.html?utm_medium=twitter&utm_source=twitterfeed


DÍA 15 DE AGOSTO. EL EJÉRCITO GENOCIDA DE KIEV ASESINA A UNA FAMILIA ENTERA ACRIBILLANDO SU COCHE

LOS CRÍMENES NAZIS EN UCRANIA Y LOS MEDIOS DE DESINFORMACIÓN MASIVA


Este es sólo un sencillo ejemplo de cómo nos informan cotidianamente los grandes medios corporativos. Ejemplos como éste y otros mucho más escandalosos se pueden ver y escuchar a diario en prensa, radio y televisión sin que muchas veces nos demos cuenta siquiera de que nos están desinformando y manipulando.
Este jueves 14 de agosto en el boletín informativo de las 16:00 horas, la emisora más escuchada en España se dignaba por fin a hablar de lo que está ocurriendo en el este de Ucrania, aunque fuera de manera telegráfica en uno de sus boletines de noticias [leerUcrania: apagón informativo sobre los crímenes fascistas en Donbass]. Pero su "información" pretendía más bien desinformar a los oyentes.

La Cadena SER (grupo PRISA, propiedad del capital financiero) decía en su breve boletín que el ejército ucraniano había iniciado este jueves una ofensiva contra los "separatistas pro-rusos" en Donetsk provocando la muerte de un civil a causa de los proyectiles lanzados durante los enfrentamientos entre el gobierno ucraniano y los "separatistas pro-rusos". ¿Un sólo muerto en Donetsk? A esas horas de la tarde varias fuentesy agencias fácilmente localizables en internet ya hablaban de que los bombardeos contra la población civil en varios lugares de Donbass habían provocado decenas de muertos y cientos de heridos, aunque era difícil por el momento concretar la cifra: "Los muertos están en las calles, no hemos podido todavía calcular cuántos hay", dijo a los medios el viceprimer ministro de la República Popular de Donetsk, Andréi Purguín, en la mañana del jueves. Sólo entre el martes y el jueves de esta semana ya habían muerto 70 personas y 116 resultaron heridas en la región de Donetsk. Este es un dato que desconocen los oyentes de la Cadena SER, entre los que me incluyo muy a mi pesar. Pero es que además hoy mismo viernes 15 de agosto por la mañana, en su boletín de noticias de las 11.00 horas, la Cadena SER todavía hablaba de "11 muertos" en el este de Ucrania debido a los conflictos entre el "gobierno ucraniano" y los "separatistas pro-rusos", cuando está más que confirmado que las cifras superan los 100 muertos y la mayoría de ellas son civiles asesinados por los bombardeos de la Junta nazi de Kiev. [ver vídeo de RT sobre la situación en Donbass publicado el jueves 14 a las 21:20 horas]

La inmensa mayoría de sus oyentes seguro que también desconocen (salvo aquellos que además se informen por otros medios alternativos) que se han producido más muertes en el este de Ucrania a manos de la Junta golpista de Kiev que en Palestina a manos del régimen genocida sionista. Según las cifras que maneja la ONU - cifras muy conservadoras - los muertos en Donbass desde el mes de abril superan ampliamente los2.000, en su inmensa mayoría civiles incluidos decenas de niños y jóvenes asesinados por el régimen neonazi ucraniano. También hay más de 5.000 heridos y más 730.000 refugiados. Son datos que, por lo visto, no despiertan el mínimo interés en la redacción de esta emisora.

[Algunas víctimas de los bombardeos nazis en el centro de Donetsk este jueves 14/8/2014]



En este mismo boletín de noticias de la tarde (pero insisto en que esto ocurre de manera similar en el resto de emisoras y medios corporativos y es fácilmente comprobable) también se hicieron eco de la ayuda humanitaria que Rusia había enviado al este de Ucrania. Concretamente decían que el convoy ruso con más de 2.000 toneladas de ayuda "había decidido" dar la vuelta hacia Rusia y desistir en la entrega de ese material humanitario urgente con dirección a Donbass. ¿Lo "decidió" el gobierno de Rusia o fue la Junta golpista de Kiev siguiendo órdenes de Washington quien impidió el paso de dicha ayuda humanitaria? Para el redactor de la Cadena SER encargado de dar la noticia la cuestión estaba clara: fue Rusia quien inexplicablemente se negó a prestar ayuda humanitaria a la población civil del este de Ucrania. Una ayuda humanitaria que Rusia voluntariamente había decidido enviar unas horas antes. ¿Es creíble y sostenible esta versión? La realidad, más allá de este ejercicio de desinformación radiofónico, es que el convoy de Rusia no ha dado marcha atrás sino que se encuentra en la frontera con Ucrania a la espera de que el gobierno de EE.UU ordene a su régimen títere en Kiev dar permiso al convoy ruso para que la ayuda llegue a su destino.
(...) En una reunión de las Naciones Unidas (ONU) del Consejo de Seguridad el viernes, la embajadora estadounidense Samantha Power advirtió que están en contra de cualquier intervención humanitaria por parte de Rusia en el este de Ucrania. Ella culpó de la crisis en el país en su totalidad a Rusia, afirmando que "hay que enfrentar la situación humanitaria, pero no por aquellos que la han causado". (...) Power afirmó que "cualquier otra intervención unilateral por parte de Rusia en el territorio de Ucrania, aunque sea bajo el pretexto de la ayuda humanitaria, sería totalmente inaceptable y profundamente alarmante, y sería visto como una invasión de Ucrania" (...) [El asalto en Donetsk aumenta el riesgo de guerra con Rusia,- por Niles Willianson]
Resulta muy interesante también comparar cuáles eran las opiniones de los gobiernos y medios de comunicación occidentales (y algunas ONGs que ahora guardan un silencio ensordecedor en Ucrania) cuando el presidente Bashar Al-Assad decidió restringir el acceso de "ayuda humanitaria" en algunos puntos concretos del país para tratar de evitar que la OTAN y sus aliados del Golfo enviaran más armas a los grupos terroristas yihadistas que combatían en Siria (uno de ellos el actual Estado Islámico que actúa ahora en Irak); y cuáles son ahora las opiniones de estos mismos gobiernos y medios de comunicación occidentales con respecto a la prohibición por parte del régimen neonazi ucraniano de que entre la "ayuda humanitaria" enviada por Rusia al este de Ucrania. El cinismo y doble rasero de occidente resulta escandaloso cuando comparamos su actuación antes en Siria y ahora en Ucrania, como destaca el investigador geopolítico y escritor Toni Cartalucci en su artículo Ucrania: esta vez occidente está del lado de los nazis.
Occidente adoptó un tono muy diferente cuando Damasco, y no Kiev, estaba bloqueando la ayuda que se enviaba a través de sus fronteras. (...) Y mientras el presidente estadounidense Obama dice que "cualquier intervención rusa sin el consentimiento de Kiev sería inaceptable y viola el derecho internacional", hay que señalar que la OTAN y varios regímenes del Golfo Pérsico hicieron lo "inaceptable", violando el "derecho internacional", cuando enviaron suministros a los terroristas en Siria sin la aprobación de Damasco (...)
Pero además de desinformar también hubo sitio para manipular la breve noticia que ofrecieron sobre Ucrania en dicho "boletín informativo". Lo hicieron de la siguiente forma: inmediatamente después de exponer fugazmente que se habían producido enfrentamientos entre el ejército ucraniano y los "separatistas pro-rusos", el redactor se hacía eco de unas declaraciones de Vladimir Putin en las que el presidente ruso se comprometía a hacer todo lo posible para que estos hechos no se repitieran y que cesara el conflicto en Ucrania. Es decir, que tal y como estaba presentada la noticia, parecía que el responsable de lo sucedido era Putin y que con su declaración prácticamente se estaba disculpando por ello. El mensaje enviado a los oyentes es que Putin y Rusia, y no el régimen neonazi de Kiev, tienen en sus manos parar el "conflicto de Ucrania". Esta pretendida distorsión de la realidad obedece al relato oficial difundido desde Washington por el gobierno de Obama que pretende presentar a Rusia como un país que está invadiendo a Ucrania y que pretende extender su expansión a toda Europa, algo que no sostiene el mínimo análisis de los hechos.
Por cierto, que estos grandes medios de comunicación jamás utilizan el término "régimen" para referirse a la Junta golpista de Kiev. Tampoco existe relación alguna entre el "gobierno ucraniano" y los grupos neonazis que controlan el ministerio del Interior y el de Defensa, entre otros cargos del "gobierno". Según ellos la Junta golpista de la OTAN en Kiev es un gobierno legítimo democráticamente elegido en las urnas que defiende su soberanía frente a unos separatistas pro-rusos armados que causan el terror en Ucrania bajo las órdenes del Kremlin, dirigido por un presidente comparable con Hitler [1] que pretende invadir Europa y supone un peligro para la humanidad. Todo esto según la propaganda de Washington que mostrando un cinismo sin límites ejerce de juez y parte a la hora de extender por el mundo los títulos de "democracias" o "regímenes" siempre según sus intereses particulares. Precisamente ellos, las élites de EE.UU, que son los mayores criminales existentes sobre la faz de la tierra y suponen un auténtico peligro para la paz mundial.


Dos pequeños apuntes para finalizar:

Esta mañana del viernes en el momento que iba a publicar este artículo me encuentro en Público.es con una noticia sobre el bombardeo de la población civil en Donetsk este jueves cuyo subtítulo decía: "Es la primera vez que las fuerzas ucranianas disparan indiscriminadamente contra una ciudad tan poblada". Más adelante el reporte que recoge Público citando a "agencias" habla de "839 muertos desde el estallido del conflicto" en Ucrania. ¿Pero es la primera vez que el régimen neonazi dispara contra una ciudad tan poblada en el este de Ucrania? ¿dónde estaban estos "periodistas", por ejemplo, cuando el ejército y la Guardia Nacional neonazi ucraniana con el apoyo de militantes del Sector Derecho bombardearon el miércoles 28 de mayo una escuela infantil, un centro de salud, varias viviendas y tiendas en la ciudad de Slavianks (Donetsk)? ¿dónde estaban estos "periodistas" cuando dos días después, el viernes 30 de mayo, los nazis de Kiev bombardearon de nuevo varias viviendas, un hospital infantil, una policlínica y una escuela provocando varios muertos y decenas de heridos entre ellos siete niños? ¿dónde han quedado el resto de personas asesinadas que suman la cifra de más de 2.000 muertos en Ucrania desde abril? Ni siquiera cuando aparentemente pretenden informar sobre lo que ocurre pueden evitar mentir, ocultar, deformar la información, manipular los hechos. [leer mi artículo Las víctimas que no preocupan a los hipócritas gobiernos y medios de comunicación occidentales (publicado el 30 de mayo)]


Hace unos meses el secretario de Estado de EE.UU John Kerry arremetió contra la cadena Russia Today (RT) acusándola de ser un "megáfono de propaganda" del gobierno ruso. No fue la única vez que desde el Departamento de Estado se atacaba a este medio de comunicación. Ahora desde uno de los megáfonos de propaganda de Washington en España, el diario El País (grupo PRISA), arremeten también contra Russia Today siguiendo el ejemplo de sus superiores mediante un artículo titulado Teleputin, en el que acusan de forma bastante soberbia al canal RT de tener - entre otras cosas - una "visión maniquea del mundo". Ni el autor del artículo ni la dirección de El País están en condiciones de rebatir o desmontar con argumentos y pruebas alguna de las informaciones que ofrece el canal ruso de TV. Sólo saben insultar y acusar sin pruebas, como su admirada CNN. No ocurre lo mismo al revés, ya que desde RT y otros muchos medios y páginas alternativas se desmontan a diario todas y cada una de las falsedades que se difunden desde estos grandes medios corporativos occidentales, que son propiedad y herramienta de las grandes corporaciones financieras y empresariales.





[1] Compararon al presidente Putin con Hitler: Hillary Clinton, el príncipe Carlos, o elministro de Hacienda de Alemania.


Fuente: http://adolfof.blogspot.com.es/2014/08/los-crimenes-nazis-en-ucrania-y-los.html



LA VUELTA DE ORWELL Y EL GRAN HERMANO A LA GUERRA EN PALESTINA, UCRANIA Y CONTRA LA VERDAD (EXTRACTO)



Cuando la ciudad iraquí de Mosul cayó bajo el mando de los yihadistas de ISIS, Obama dijo que «el pueblo americano ha hecho grandes inversiones y sacrificios para conceder a los iraquíes la oportunidad de trazar un destino mejor». ¿No es «guay» esa mentira? Qué discurso tan «refinado» dio Obama en la academia militar de West Point del 28 de mayo. En su exposición del «estado del mundo» en la ceremonia de graduación de los que «asumirán el liderazgo de América» a lo largo y ancho del mundo, Obama dijo que «los Estados Unidos emplearán la fuerza militar, de forma unilateral si es necesario, cuando nuestros principales intereses así lo exijan. La opinión internacional nos importa, pero América nunca pedirá permiso…»
Repudiando el derecho internacional y los derechos de las naciones independientes, el presidente de los Estados Unidos reivindica una divinidad basada en el poder de su «indispensable nación». Es el consabido mensaje de la impunidad imperial, que pese a todo resulta siempre animoso. Evocando el resurgimiento del fascismo en 1930, Obama dijo: «Creo en la excepcionalidad americana con cada fibra de mi ser». El historiador Norman Pollack escribió: «Para los militaristas, substitúyase la aparentemente más inocua militarización de la cultura total. Para el grandilocuente líder, tendremos al reformista frustrado, trabajando despreocupadamente, planeando y llevando a cabo asesinatos y sonriendo todo el tiempo».
En febrero, los EEUU organizaron uno de sus golpes de estado «coloristas» contra el gobierno legítimo de Ucrania, explotando las protestas genuinas contra la corrupción en Kiev. La secretaria de estado de Obama Victoria Nuland escogió personalmente al líder del «gobierno interino». Lo apodó «Yats».
El vicepresidente Joe Biden viajó a Kiev, igual que hizo el director de la CIA John Brennan. Las tropas de choque de su golpe de estado fueron fascistas ucranianos.
Por primera vez desde 1945, un partido neo-nazi, abiertamente antisemita, controla las áreas clave de poder en una capital europea. Ningún líder de la europa occidental ha condenado este resurgimiento del fascismo en la tierra fronteriza a través de la cual las tropas de invasión hitlerianas asesinaron a millones de rusos. Obtuvieron el apoyo del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), responsable de la masacre de judíos y rusos, que ellos llamaban «alimañas». El UPA es la inspiración histórica del actual partido Svoboda y su aliado el Pravy Sektor. El líder de Svoboda Oleh Tyahnybok ha hecho un llamamiento para purgar Ucrania de la «mafia moscovita-judía» y demás «escoria», como gays, feministas y grupos de izquierdas.
Desde el colapso de la Unión Soviética, los Estados Unidos han sitiado a Rusia con bases militares, aviones de guerra nucleares y misiles, como parte de su Proyecto de Ampliación de la OTAN.Imcumpliendo la promesa hecha al presidente soviético Mikhail Gorbachev en 1990 de que no se extendería «un solo centímetro hacia el este», la OTAN, de hecho, ha ocupado la europa oriental. En el antiguo Cáucaso soviético, la expansión de la OTAN representa la mayor construcción militar desde la Segunda Guerra Mundial.
El Plan de Acción de Membresía de la Otan es la concesión de Washington al régimen golpista de Kiev. En Agosto, la «Operación Tridente Rápido» situará a las tropas estadounidenses y británicas en la frontera Rusia-Ucrania y el ejercicio militar «Sea Breze» enviará buques de guerra estadounidenses a vista de los puertos rusos. Uno puede imaginarse la reacción si estos actos de provocación o intimidación se llevaran a cabo en las fronteras estadounidenses.
Al reclamar Crimea – que Nikita Kruschev separó ilegalmente de Rusia en 1954 – los rusos no hacen más que defenderse, como han estado haciendo desde hace casi un siglo. Más del 90 por ciento de la población de Crimea votó a favor de devolver el territorio a Rusia. Crimea es el hogar de la Flota del Mar Negro y su pérdida podría significar el final para la Marina Rusa y un premio para la OTAN. Habiendo confundido las partes de guerra en Washington y Kiev, Vladimir Putin retiró las tropas de la frontera Ucraniana y urgió a las etnias rusas del este de Ucrania a abandonar las ideas de separatismo.
De una forma muy orwelliana, a todo esto se le ha dado la vuelta en occidente convirtiéndolo en «amenaza rusa». Hillary Clinton comparó a Putin con Hitler.
Sin ninguna ironía, los comentaristas políticos de la derecha alemana profirieron las mismas palabras. En los medios, se limpia la imagen de los neo-nazis ucranianos llamándolos «nacionalistas» o «ultra nacionalistas». Lo que temen es que Putin esté buscando una solución diplomática y que pueda encontrarla. El 27 de junio, en respuesta al último acuerdo de Putin – su petición al Parlamento Ruso de rescindir la legislación que le otorgaba el poder de intervenir en nombre de la etnia rusa de Ucrania – , el Secretario de Estado John Kerry lanzó otro de sus ultimatums. Rusia debe «actuar en las próximas horas, literalmente» para acabar con la revuelta en Ucrania del este. A pesar de que a Kerry se lo conoce como un bufón, el grave objetivo de tales «advertencias» era propiciar que Rusia obtuviera el estatus de paria y reprimir las noticias de la guerra del régimen de Kiev contra su propio pueblo.
Un tercio de la población de Ucrania es de habla rusa y bilingüe. Hace tiempo que el pueblo persigue una federación democrática que refleje la diversidad étnica de Ucrania y sea tanto autónoma como independiente de Moscú. La mayoría no es «separatista» ni «rebelde», sino ciudadanos que desean vivir seguros en su patria. El separatismo no es más que una reacción a los ataques que sufren por parte de la junta de Kiev, que ha enviado al exilio en Rusia a unos 110.000 (según datos de la ONU). En general, se trata de mujeres y niños traumatizados.
Como los niños del embargo a Irak y las mujeres y niñas «liberadas» de Afganistán, este pueblo étnico de Ucrania, aterrorizado por los caudillos de la CIA, son los nadies mediáticos de occidente; su sufrimiento y las atrocidades que han sufrido han sido minimizadas hasta casi desaparecer. Tampoco se ha informado en los medios de comunicación oficiales de occidente de la escala de los ataques del régimen. Esto no carece de precedentes. Volví a leer la magistral The First Casualty: the war correspondent as hero, propagandist and mythmaker, de Phillip Knightle, con admiración renovada por Morgan Philips Price del Manchester Guardian, el único reportero occidental que permaneció en Rusia durante la revolución de 1917 e informó de la desastrosa invasión de los aliados occidentales. Justo y valeroso, Philips Price agitó él solo lo que Knightley denomina el «oscuro silencio» anti-ruso de occidente.
El 2 de mayo, en Odessa, 41 personas de etnia rusa fueron quemadas vivas en la sede de un sindicato ante la mirada impasible de la policía. Existe un video terrible que lo prueba.
Ucrania incendio

El líder de Pravy Sektor Dmytro Yarosh saludó la masacre como «otro día brillante de nuestra historia nacional». En los medios de comunicación británicos y estadounidenses se transmitió la noticia como una «tragedia turbia» resultante de los «enfrentamientos» entre «nacionalistas» (neo-nazis) y «separatistas» (el pueblo que recogía firmas para convocar un referendum por una Ucrania federal). ElNew York Times la entrerró, desechando como propaganda rusa sus advertencias sobre las políticas fascistas y antisemitas de los nuevos clientes de Washington. El Wall Street Journal condenó a las víctimas – «Fuego Mortal Ucraniano Probablemente Detonado por los Rebeldes, Según el Gobierno». Obama felicitó a la junta por su «refrenamiento».
El 28 de junio, el Guardian dedicó casi una página entera a las declaraciones del «presidente» del régimen de Kiev, el oligarca Petro Poroshenko. De nuevo se aplicó la ley de inversión de Orwell. No hubo golpe de estado; no hubo guerra contra la minoría de Ucrania; los rusos tenían la culpa de todo. «Quiero modernizar mi país», dijo Poroshenko. «Queremos introducir la paz, la democracia y los valores Europeos. Hay personas a quienes no les gusta. Hay personas a quienes no gustamos».

El reportero del Guardian Luke Harding obviamente no puso en duda tales aseveraciones, ni mencionó la atrocidad cometida en Odesa, los ataques aéreos y de artillería del régimen en las áreas residenciales, el rapto y asesinato de periodistas, el bombardeo de la redacción de un periódico de la oposición y su amenaza de «liberar Ucrania de escoria y parásitos». El enemigo son «rebeldes», «militantes», «insurgentes», «terroristas» y secuaces del Kremlin. Si congregamos a los fantasmas de la historia de Vietnam, Chile, Timor del Este, África Austral o Irak, podremos identificar las mismas etiquetas. Palestina es el imán de este inamovible engaño. El 11 de julio, tras la última matanza en Gaza – 80 personas, entre ellas seis niños de la misma familia – perpetrada por el ejército de Israel equipado con armamento estadounidense, un general israelí escribió un artículo en el Guardian bajo el titular «Una muestra de fuerza necesaria».
En los años 70, conocí a Leni Riefenstahl, a quien pregunté sobre las películas que había rodado para glorificar a los nazis. Utilizando una cámara y unas técnicas de iluminación revolucionarias, produjo un documental en un formato que fascinó a los alemanes: era el Triunfo de la Voluntad, donde al parecer vehiculaba las maldiciones de Hitler. Le pregunté sobre la propaganda en sociedades que se imaginaban superiores al resto. Ella respondió que los «mensajes» de sus películas no estaban subordinados a las «órdenes de arriba» sino al «vacío sumiso» de la población alemana. «¿Incluye eso a la burguesía liberal e instruida?» Le pregunté. «A todo el mundo», contestó, «y, por descontado, a la intelligentsia».
 "
John Pilger, nacido en 1939 en Australia, es uno de los más prestigiosos documentalistas y corresponsales de guerra del mundo anglosajón. Particularmente renombrados son sus trabajos sobre Vietnam, Birmania y Timor, además de los realizados sobre Camboya, como Year Zero: The Silent Death of Cambodia y Cambodia: The Betrayal.


Traducción para www.sinpermiso.info: Vicente Abella"

Fuentehttp://webguerrillero.net/la-vuelta-de-orwell-y-el-gran-hermano-a-la-guerra-en-palestina-ucrania-y-contra-la-verdad/


LOS ORÍGENES DEL NEOFASCISMO UCRANIANO




PARTE I

La génesis del ultranacionalismo ucraniano se remonta a inicios del siglo XX. Su primer foco de irradiación fue la región de Galitzia, situada en el extremo oeste del país. Allí, en la década de los años veinte, germinó entre los jóvenes intelectuales –aunque también en los núcleos emigrantes residentes en ciudades como Praga, Viena o la localidad checa de Poděbrady– el llamado “nacionalismo integral”. El mismo surgió como reacción a los sucesivos fracasos por consolidar un estado ucraniano durante la revolución de 1917. Paralelamente, en 1920 un grupo de jóvenes oficiales fundó la Organización Militar Ucraniana (UMO) que tenía por objeto proseguir la lucha por lograr un estado independiente. Sus integrantes no dudaron en recurrir a la violencia para atacar a las autoridades polacas y a las instituciones del Estado.


                   Dmytro Dontsov, téorico del nacionalismo integral



DMYTRO DONTSOV. EL IDEÓLOGO DE LOS AÑOS VEINTE

El principal ideólogo de nacionalismo integral ucraniano fue Dmytro Dontsov (1883- 1973), un escritor y crítico literario nacido en Melitopol, localidad situada al este del país, que posteriormente se estableció en San Petersburgo para cursar la carrera de derecho. Tras militar en el Partido Laborista Social Democrático Ucraniano (USDRP), en 1917 instaló su residencia en Lviv (capital de Galitzia). Allí editó una publicación mensual muy influyente, Natsionalizm, a través de la cual propagó su voluntarismo nacional, inspirado en el pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Sin duda, Dontsov fue el teórico responsable del cariz anti- ruso del incipiente nacionalismo ucraniano. En 1925 se apartó de la actividad política para centrarse en su faceta literaria. Fue en aquella época cuando tradujo al ucraniano obras como “La doctrina del Fascismo” de Mussolini y el “Mein Kampf” de Adolf Hitler.


                 miembros de la asamblea fundacional de la OUN en Viena


DE LA TEORIA A LA ACCIÓN

En 1929 la UMO participa junto a otros grupos similares en la fundación en Viena de la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (OUN), liderada por Yevguen Konovalets. Concebida como una organización militar clandestina y un movimiento político que se desarrollaban en paralelo, aspiró a lograr una posición predominante en el seno de la sociedad ucraniana. Su objetivo era la independencia nacional y su modelo de estado se basaba en un sistema dictatorial unipartidista que rechaza la democracia y el pujante socialismo de la época. Un mensaje que, principalmente, caló entre la juventud.
La ocupación soviética de Polonia oriental en septiembre de 1939 y el posterior estallido de la Segunda Guerra Mundial parecía favorecer los intereses de la OUN. Sin embargo, la organización se fragmentó un año más tarde, en parte por el vacío de poder existente tras el asesinato de Konovalets a manos del NKVD en 1938. Fue entonces cuando emergieron la OUN (b) liderada por Stepán Bandera y la OUN (m) dirigida por Andriy Mélnik. No obstante, la división obedeció más a enfrentamientos personales que a diferencias ideológicas relevantes.



                           Stepán Bandera, icono del ultranacionalismo ucraniano


El estallido de la guerra también afectó a Dontsov, que fue detenido en Polonia por los alemanes y confinado a la prisión de Bereza Kartuska, actualmente en territorio bielorruso. Allí permaneció hasta que la invasión soviética provocó su liberación, emprendiendo entonces el camino del exilio. Dontsov se instaló en Bucarest, donde trabajó como periodista en el rotativo Batava hasta que se trasladó a Praga tras la ocupación de Rumanía por parte del Ejército soviético. Su periplo acabaría en 1945 cuando pudo huir hacía Gran Bretaña y desde allí marcharse a Canadá. Se dedicó a la enseñanza de la literatura en la Universidad de Montreal hasta su fallecimiento en 1973.



Román Shujévych (segundo derecha fila inferior) dirigente militar del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA)


LA CREACIÓN DEL EJÉRCITO INSURGENTE UCRANIANO (UPA)

Durante el conflicto bélico la OUN extendió sus actividades a Ucrania oriental y, en 1942, creó el denominado Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) que llevó a cabo una guerra de guerrillas paralela contra alemanes, partisanos soviéticos, tropas polacas y el Ejército rojo.
Así, inicialmente, el UPA combatió contra la Wehrmacht logrando liberar parte de Volinia, región situada al oeste de Ucrania donde mantuvo feroces enfrentamientos con el Armia Krajowa polaco, hasta que en el verano de 1943 los alemanes lanzaron la operación Bandenbekämpfung (BB) para acabar con la resistencia del UPA. Con ese objetivo se movilizaron diez batallones de las SS y otras tropas que, a pesar de su número, no lograron acabar con los nacionalistas ucranianos.
Entre 1943 y 1950 el UPA fue liderado por el general Román Shujévych, quedando la representación política a cargo del mencionado Bandera. Durante la Segunda Guerra Mundial, Shujévych comandó el batallón Nachtigall del Ejército alemán formado íntegramente por 400 voluntarios ucranianos y dirigido por el almirante Canaris, quien por cierto había vetado la creación de la Legión de Ucrania en el seno de la Abwehr. Sus integrantes participaron en el pogromo contra la comunidad judía de Lviv.
Shujévych anhelaba que el batallón se convirtiera en el embrión del futuro ejército ucraniano. Tras su disolución, la mayoría de sus oficiales pasaron a formar parte del UPA, mientras cerca de dos decenas de miembros se unieron a la Freiwilligen- Schützen Division Galizien de las SS que, por cierto, no contó con el visto bueno de Bandera ya que la unidad escapaba de su control.



                       voluntarios ucranianos de la 14a División de las SS


Desde la primavera de 1943 las milicias del UPA combatieron sin descanso contra las tropas soviéticas. En 1944 el Ejército rojo lanzó una ofensiva contra las guerrillas nacionalistas que fracasó. Sus integrantes continuaron con las escaramuzas una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. De hecho, su resistencia no fue sofocada hasta la muerte en combate de Shujévych en 1950. Por todo ello, el UPA se ha convertido en un destacado referente dentro del imaginario ultranacionalista ucraniano actual. No en vano algunos de los grupos neofascistas que hoy en día operan en el país utilizan como emblema la bandera roja y negra del UPA.




PARTE II


Una vez detallados los referentes intelectuales sobre los que se articuló el nacionalismo ucraniano en los años veinte del siglo pasado –Dontsov y el denominado ‘nacionalismo integral–, a continuación abordamos la trayectoria vital y política de Stepán Bandera, el máximo referente del ultranacionalismo ucraniano.

STEPÁN BANDERA, ICONO DEL NACIONALISMO UCRANIANO


El 30 de junio de 1941, Stepán Bandera, proclamó el Estado independiente de Ucrania en Lviv aprovechando la coyuntura provocada tras la invasión alemana de la URSS. Sin dilación, unidades germanas detuvieron a Bandera y lo transfirieron al campo de concentración de Sachsenhausen, próximo a Brandenburgo. ¿Pero cual fue su periplo hasta llegar allí?



                       retrato de juventud de Stepán Bandera

Nacido en 1909 en una pequeña localidad del extremo occidental del país, Stary Ugryniv, Bandera pronto se interesó por la política, relacionándose con los ambientes nacionalistas en su época como scout en el grupo escolta Plast o en la Unión para la Liberación de Ucrania. A los 18 años ingresó en la clandestina Juventud Nacional Ucraniana y en la Organización Militar Nacional. De familia patriota y religiosa, no en vano su padre era sacerdote de la Iglesia greco- católica ucraniana, en 1929 se afilió a la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (OUN), liderada por aquel entonces por el ex oficial del ejército austro- húngaro Andriy Melnyk.  Dos años más tarde, Bandera se convirtió en jefe de propaganda de la citada OUN. En 1933, con los dos principales referentes de la formación (Konovalets y Melnyk) en el exilio, el joven Bandera ejerció como cabeza visible del Ejecutivo Nacional de dicha formación política en la región de Galitzia. En este período al frente de dicha sección regional se esforzó por implantar la organización en diversas localidades del oeste del país, organizando a la vez campañas contra los intereses poloneses en la zona.

En julio de 1934 fue detenido en Lviv por la policía polaca. Tras dos juicios, el primero en relación con su participación en un supuesto complot para asesinar al Ministro del Interior polaco Bronislaw Pieracki, y el segundo en una causa conjunta contra los dirigentes de la OUN; fue declarado culpable de delitos de terrorismo y condenado a muerte



                       Bronislaw Pieracki, Ministro del Interior de Polonia


Posteriormente, su pena fue conmutada por cadena perpetua. En 1938, durante su reclusión en la penitenciaría de Wronki, la misma prisión en la que por cierto estuvo recluida la revolucionaria Rosa Luxemburg, se produjo un frustrado intento de fuga en el que participaron algunos de sus incondicionales. Tan sólo un año más tarde Bandera quedó en libertad cuando los guardias del centro huyeron tras la invasión alemana del país.


GUERRA, OCUPACIÓN Y CÁRCEL

Tras su liberación Bandera, que encabezaba el sector revolucionario de la OUN que apostaba por la vía armada ante el más pragmático liderado por Mélnik que abogaba por la lucha política, se trasladó a Cracovia e intentó reunir a los diversos grupúsculos nacionalistas que apoyaban la independencia en el denominado Comité Nacional de Ucrania.

También buscó apoyo en los círculos castrenses alemanes. Así, en noviembre de 1939 cerca de 800 activistas nacionalistas ucranianos iniciaron sus entrenamientos en diversos campamentos militares de la Abwehr.

Antes de concretarse la Operación Barbarroja que dio inicio a la invasión alemana de la URSS, mantuvo reuniones con los servicios de inteligencia germanos para formar una unidad de combate de voluntarios ucranianos que luchara al lado de las tropas del II Reich. Para poder llevar a cabo sus actividades subversivas le fueron transferidos 2,5 millones de marcos. La relación de Bandera con la Alemania nazi es, según algunos historiadores como David Marples, “ambivalente, táctica y oportunista”.


              soldado soviético preso por tropas germanas en el Frente oriental


Sea como fuera, lo cierto es que el 30 de junio de 1941, coincidiendo con la llegada de las tropas nazis al país, Bandera proclamó el Estado independiente de Ucrania “que trabajará en estrecha colaboración con la Gran Alemania nacional- socialista bajo el liderazgo de su líder Adolf Hitler” (Ley de Proclamación del Estado de Ucrania). Con dicha declaración Bandera pretendía que los jerarcas nazis se vieran forzados a reconocer a Ucrania como estado. Sin embargo, un sorprendido Hitler ordenó, ante la negativa de los nacionalistas ucranianos a revocar su declaración unilateral, “liquidar de inmediato esta conspiración”. Las órdenes eran claras: “todos los miembros del movimiento Bandera deben ser detenidos y, después de interrogarlos a fondo, deben ser liquidados”. Así el 5 de julio, Bandera era arrestado por la Gestapo y trasladado a Berlín, siendo obligado a permanecer en la ciudad tras ser liberado dos semanas más tarde.

Mientras tanto sus partidarios, dirigidos por Román Shujévych, popularmente conocido entre sus hombres como General Dschuprinka, continuaron combatiendo en un doble frente contra alemanes y soviéticos.


DE SACHSENHAUSEN A BERLÍN. UNA OFERTA DE COLABORACIÓN

En enero de 1942, el líder de la OUN fue trasladado al campo de concentración de Sachsenhausen. En el mismo estuvo recluido hasta que a inicios de 1944 un oficial de la Reichssicherheitshaupttamt(Oficina Central de Seguridad del Reich), la temida RSHA creada por Himmler para perseguir a los enemigos del Tercer Reich, contactó con él y con el líder del Bloque de Naciones Anti- Bolcheviques y presidente del nuevo estado ucraniano, Yaroslav Stetsko, para proponerles su liberación a cambio de que combatieran contra los soviéticos. En septiembre de ese mismo año Bandera fue puesto en libertad. Desde Berlín, donde estableció su cuartel general, arengó a sus conciudadanos a luchar contra el Ejército Rojo mientras los alemanes pertrechaban a sus seguidores con armamento para llevar a cabo acciones de sabotaje que mermaran el avance de las tropas soviéticas.



               partida de guerrilleros del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA)


En 1944, después de que Bandera fuese trasladado en avión hasta las posiciones germanas en el frente ucraniano, se unió a la lucha de la guerrilla nacionalista junto a las tropas de la Wehrmacht y un puñado de unidades de las SS en retirada.

Finalmente, el 1 de marzo de 1945, Hitler reconoció el Estado independiente ucraniano, tan sólo cinco meses antes del fin de la Segunda Guerra Mundial.




PARTE III


La trayectoria del máximo referente del nacionalismo ucraniano, Stepán Bandera, evidencia la vinculación del mismo con el Tercer Reich tras la apertura del frente oriental en territorio soviético. A pesar de que la guerrilla del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), inicialmente, se enfrentó también a las fuerzas germanas, posteriormente, se erigió en el mayor aliado sobre el terreno de los alemanes para entorpecer el avance del Ejército Rojo.

Más allá de las emboscadas y las acciones de sabotaje tras las líneas soviéticas, durante el periodo de colaboración del nacionalismo ucraniano con el régimen nazi, los integrantes de la guerrilla liderada por Román Shujévych y de la OUN también llevaron a cabo acciones controvertidas.


          cadáveres de ciudadanos de origen polaco tras la masacre de Volhynia


LA MASACRE DE VOLHYNIA, PARADIGMA DEL ESTADO NACIONAL PURO

Miembros de la OUN estuvieron involucrados en diversas actuaciones violentas contra las minorías étnicas existentes por aquel entonces en el país. Como apuntó Stanley G. Payne en su libro Historia del fascismo, la “OUN adoptó un programa de nacionalismo integral autoritario, que resaltaba la acción directa y una ideología romántica, mística, irracional y vitalista. Enfatizaba la identidad racial diferente, la pureza racial de los ucranianos comparados con los pueblos inferiores que los rodeaban, por ejemplo, los rusos.” No es de extrañar, pues, que en mayo de 1941 la organización ultranacionalista materializara el apartado “Política de la minoría” recogido en su programa mediante el cual se ordenaba la deportación de polacos, judíos y rusos hostiles y la destrucción de sus respectivos bienes.

Así, entre 1943 y 1944, una partida de integrantes del UPA, el brazo paramilitar de la OUN, liderada por Dmytro Klyachkivsky participó junto a unidades del Ejército alemán en matanzas como las ocurridas en Volhynia y en el este de Galitzia. Se calcula que cerca de 70.000 polacos, en su mayoría mujeres y niños, murieron a manos de los partidarios de Bandera en la región. El objetivo de las milicias nacionalistas era eliminar a todos los habitantes no ucranianos de la zona mediante una campaña de limpieza étnica. Todos los varones entre 16 y 60 años debían ser ejecutados.



                partida de guerrilleros nacionalistas del UPA


Según el historiador John A. Armstrong, autor de Ukrainian Nationalism, “la teoría y las enseñanzas de los nacionalistas se aproximaban mucho al fascismo y, en ciertos aspectos, como la insistencia en la ‘pureza racial’ fueron más allá de las doctrinas fascistas originales”.

Las masacres, en las que también participaron agentes de la Gestapo, se extendieron a zonas como Kostopol, Sarny, Krzemienenic, Rivne, Dubno y Lutsk. En junio de 1943 las matanzas se aceleraron tras la victoria soviética en la batalla de Kursk que significó un punto de inflexión del conflicto en el frente oriental. Klyachkivsky, que comandaba las unidades del UPA ordenó aprovechar la retirada del Ejército alemán para llevar a cabo nuevas operaciones de limpieza étnica, “pueblos y aldeas [con población polaca] deben desaparecer de la faz de la tierra” afirmó. Entre el 11 y el 16 de julio de 1943 los nacionalistas ucranianos atacaron 167 poblaciones, matando a la práctica totalidad de sus residentes y quemando y saqueando sus propiedades. También las diversas iglesias católicas existentes en la zona sufrieron las acometidas del UPA. Muchas fueron incendiadas y sus sacerdotes crucificados. Sólo en octubre de 1943 la cifra de víctimas polacas muertas en la región ascendió a 15.000. Para contrarrestar sus acciones los mandos del Ejército Rojo enviaron a la zona a más de 30.000 hombres. Desde finales de 1944 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial la UPA sufrió 89.000 bajas, 91.000  de sus miembros fueron capturados y otros 39.000 se rindieron a los soviéticos.



            el Coronel General Alfred Jodl firma em Reims la rendición del Tercer Reich


CAPITULACIÓN Y DERROTA
La rendición del Tercer Reich, oficializada el 7 de mayo de 1945 en Reims, no supuso el fin de las hostilidades para la guerrilla del UPA. Las fuerzas de la OUN se hicieron fuertes en el este y el sur de Ucrania donde continuaron enfrentándose a los soviéticos una vez finalizada la contienda. Allí se produjeron también encontronazos con las fuerzas de la Armia Krajowa polaca, producto de los mismos se calcula que perecieron cerca de 40.000 civiles polacos y 20.000 ucranianos.

Paradójicamente, la llegada de los soviéticos a Galitzia propició el entendimiento entre los miembros del UPA y la resistencia anticomunista polaca que desde abril de 1945 unieron esfuerzos contra las unidades del NKVD. Una cooperación que se evidenció en el asalto a la ciudad de Hrusbieszów, acontecido en mayo de 1946.

La represión ejercida por los soviéticos provocó que muchos ucranianos se encuadraran en el UPA. Entre las medidas adoptadas por las nuevas autoridades se encontraban las deportaciones de ucranianos a la URSS. Se calcula que entre 1944 y 1956 cerca de 789.000 ucranianos fueron desplazados a la fuerza. De esta manera se impedía que dieran apoyo a sus compatriotas. Además de la despoblación se llevaron a cabo detenciones en masa de presuntos informantes y familiares de integrantes del UPA, muchos de los cuales fueron torturados. Los cadáveres mutilados de los guerrilleros capturados eran exhibidos en público como advertencia.

Por su parte, el UPA centró sus esfuerzos en atacar a las divisiones de combate de la NKVD y a los funcionarios y oficiales soviéticos. También trató de impedir la implantación de colectivizaciones en suelo ucraniano. Fue una guerra sin cuartel en la que los ucranianos llegaron a exterminar a familias enteras para evitar que sus miembros fueran movilizados por el Ejército Rojo. Tampoco los colaboradores escaparon a las represalias que coordinaba la unidad anti espionaje del UPA, la Sluzhba Bezbeky. En Lviv, por ejemplo, los guerrilleros sacaron los ojos a los miembros de dos familias sospechosas de informar a los soviéticos de sus movimientos delante de sus vecinos.



                   Vasyl Kuk vistiendo el uniforme del UPA en 1945


La tenacidad de los ucranianos no empezó a doblegarse hasta 1946, cuando diversas unidades fueron bloqueadas en los Cárpatos. Las bajas sufridas obligaron al UPA a disgregarse en pequeños comandos, de un centenar de miembros cada uno. Fue entonces cuando su actividad se desplazó a la frontera polaco- soviética. Su número había mermado ostensiblemente. A inicios de enero de 1947 el UPA contaba con 530 unidades y 4.456 combatientes.

Ese mismo año los soviéticos lograron, por primera vez, infiltrarse en el UPA. Un hecho que coincidió con la disminución de su capacidad operativa. En 1948 los agentes soviéticos lograron eliminar a Myron, el jefe de la unidad de contrainteligencia de la guerrilla nacionalista.

Los comandos del Ejército Insurgente Ucraniano lucharon hasta 1954. Cuatro años antes, el 5 de marzo de 1950, se había producido la caída en combate de su comandante en jefe, Román Shujévych, en los bosques aledaños a Lviv. Dos años después las autoridades soviéticas afirmaban que el UPA sólo contaba con 252 combatientes. Su último comandante, Vasyl Kuk, fue capturado el 24 de mayo de 1954. Dos años más tarde se certificaba la extinción de los últimos focos resistentes.

La derrota de la guerrilla del UPA provocó un éxodo masivo de los dirigentes nacionalistas que emprendieron el camino del exilio. Su máximo referente, Stepán Bandera, sería asesinado en Múnich en 1959 por Bohdan Stačinskij, un agente de la KGB que le disparó un dardo envenenado. No sería hasta la década de los noventa, tras el colapso de la URSS y la obtención de la independencia, cuando Bandera reaparecería en la escena política como icono del renacido ultranacionalismo ucraniano.


Fuente: http://carlesvinyas.wordpress.com