6 jun. 2014

70 AÑOS DESPUÉS DEL DESEMBARCO DE NORMANDÍA: POR UNA EUROPA DE NACIONES SOBERANAS Y LIBRES






Hoy se cumplen 70 años del histórico desembarco de Normandía, uno de los momentos clave de la Segunda Guerra Mundial. Según los libros de Historia, este acontecimiento bélico sirvió para "liberar" a Europa del yugo nazi (aunque, como muy bien sabemos, sirvió unicamente para sustituir una ocupación por otra).

Con motivo de la conmemoración de esta efeméride, los máximos mandatarios de todas las potencias implicadas en aquella contienda se han reunido hoy en Francia, levantando una ola de expectación entre los medios de comunicación europeos. Nada más despertarme esta mañana, la emisora de radio que habitualmente sintonizo aprovechó dicha coyuntura para sobresaltar a la audiencia con una perorata sobre el peligro del nazismo que, según la corresponsal que hablaba en esos momentos desde Francia, podría volver a la palestra europea por culpa del resurgimiento de partidos "fascistas, xenófobos y neo nazis, como es el caso del Frente Nacional de Le Pen, que defiende una postura peligrosamente radical y autoritaria".

Como es natural, estos comentarios me dejaron perplejo. Y es que si analizamos con un poquito de objetividad dichas declaraciones, las cuales insinúan que existe una relación directa entre el Frente Nacional y el nazismo, veremos que éstas se caen por su propio peso. Para empezar, yo no he visto en Francia a ningún nazi desfilando por las calles con banderas y antorchas, ni he visto a ninguno de los dirigentes del mencionado partido hacer el saludo típicamente fascista, ni nada por el estilo. Como su propio nombre indica, el Frente Nacional se destaca por ser una formación política que, ante todo, defiende a la nación y la soberanía de Francia. Se trata de un partido patriótico en el sentido más elevado. Y como tal, se declara abiertamente euroescéptico y contrario a cualquier intervención, extranjera o supranacional, que influya en los asuntos internos de Francia. Pero pese a todo ello, y muy especialmente tras su aplastante victoria durante las pasadas elecciones europeas, el Frente Nacional ha sido objeto de toda clase de descalificaciones y comentarios peyorativos por parte de la prensa occidental.

Y es precisamente aquí donde la doble vara de medir que esgrimen semejantes "periodistas" adquiere un tamaño monstruoso. En Ucrania, hemos visto a los nazis desfilar con paso firme día y noche por el centro de Kiev durante varios meses; les hemos visto consumar un violento Golpe de Estado e implementar después una Junta militar; hemos visto imágenes de archivo de los dirigentes de esa Junta donde aparecían haciendo el saludo fascista y reclutar en la Guardia Nacional ucraniana a gamberros neo nazis al más puro estilo de las "Waffen SS". También les hemos visto perseguir y dar palizas a los partidarios de la federalización; reprimir las sublevaciones del sudeste con una brutalidad inaudita, organizar masacres contra civiles desarmados e incluso, por si esto fuera poco, fusilar a aquellos de sus soldados que se negaban a disparar contra su propio pueblo. Todo esto, es necesario decir, lo sabemos gracias a la labor de periodistas que ejercen su profesión fuera de la órbita occidental y que por tanto, no reciben otras directrices sino la de mostrar al mundo lo que realmente sucede allí. Pero lejos de cumplir con su obligación profesional, los periodistas occidentales silencian y omiten a conciencia todos estos hechos, mostrando un servilismo y ausencia de rigor informativo que clama al cielo... Ahora bien, ¿y todo esto por qué?

He aquí el por qué. Contrariamente a la tendencia cada vez más generalizada en Europa, la coalición de partidos nacionalistas y de extrema derecha ucraniana, de ideología filofascista e incluso nazi, se declara abiertamente a favor de la integración en la Unión Europea y en la OTAN. Esta aparente paradoja se explica gracias a las particulares vicisitudes que Ucrania ha vivido en su historia, las cuales dan sentido tanto a la especial índole del nacionalismo ucraniano, basado principalmente en el deseo de independencia frente a Rusia, como a la creciente rusofobia que ya ha calado mayoritariamente en la zona occidental del país (Recordemos que, para muchos expertos, Ucrania es un país demasiado heterogéneo gobernado por un Estado poco menos que artificial, construido tardíamente  al calor del derrumbe de la Unión Soviética). Hay, pues, un pacto o alianza entre los gobiernos occidentales por un lado, y los nacionalistas-fascistas- neo nazis ucranianos por el otro, puesto que ambos bandos comparten su lucha contra el bloque euroasiático liderado por Putin. Y este pacto explica el otro, el que existe entre los gobiernos occidentales y sus periodistas, consistente en que éstos deben difundir el mito de que "los pacíficos patriotas del pueblo ucraniano culminaron en la plaza Maidán una gloriosa y legítima revolución contra un gobierno corrupto"... Cuando todos sabemos que en realidad se trata de una historia completamente distinta.

Los medios de comunicación occidentales, supuestos adalides de la paz y la libertad, aseguran que después de 70 años, el peligro del nazismo aún no ha desaparecido. Pero al mantener su pacto de silencio con los poderes globalistas que actualmente están ocupando Europa, ellos son los primeros en alimentar la amenaza del nazismo no ya en Ucrania o en Europa, sino en el mundo entero. Si usted es de los que aún cree que la innumerable cantidad de periodistas que a diario nos manipula es imparcial, o que "ellos están ahí para informarnos", le ruego que abra los ojos de una vez, difunda el contenido de este artículo entre sus familiares y conocidos, y se comprometa a defender la verdad en nombre de una Europa en paz, de una Europa compuesta por la unión histórico- cultural de un conjunto de naciones soberanas y libres.


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