20 jun. 2014

TRANSFORMAN A UCRANIA EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN




A finales de la semana pasada todos los canales ucranianos mostraron al Ministro de Defensa, Mikhail Koval, que reproducía unas palabras a todas luces aprendidas de memoria: “En las regiones de Donetsk y Lugansk pronto comenzará la filtración total de la población. La gente será deportada a diferentes regiones del país”.

Enseguida volvieron a la memoria los llamados más usados por nacional-radicales que se imponen sobre todo en las regiones de Lvov, Ivano-Frankovsk y Ternopol’: “¡Bandarizaremos a todo el país!” ,“¡Transformaremos a toda Ucrania en Galitchina!”. El profesor de la Universidad de Nueva York, Steven Cohen, dijo sobre ellos en una entrevista a CNN: “La fuente del radicalismo no es Rusia, sino el oeste de Ucrania. Existe en Ucrania un movimiento nacionalista pequeño pero determinado. Se compone de locos fascistas que dictan sus condiciones al parlamento y a todas las autoridades de Kiev”.

Pese a que los entrevistadores, “luchadores por el derecho a la información”, sin la más mínima vergüenza no paraban de interrumpir al experto en Derecho Internacional invitado, él consiguió hacer pública otra indiscutible verdad: “No es Rusia la que escupe discursos llenos de ideología de odio, destructivos para la paz social, sino el occidente. Y digan lo que digan es esta la realidad. Son Washington y Bruselas los que alimentan el odio nacionalista”.

Es por eso que toda la Junta que dirigió Ucrania hasta la elección de Piotr Poroshenko como presidente, sigue ocupando los principales sillones del poder en Ucrania, la Junta que abiertamente declaró próxima asimilación obligatoria. Como demuestra la historia, dicha asimilación siempre se impone mediante dictadura nacionalista y represión de toda voluntad popular, junto con la pérdida de idioma, cultura y conciencia propia. Se desprende de las últimas declaraciones del Ministro del Interior ucraniano que tras pasar por campos de “filtración”, tan parecidos a los campos de concentración de la Alemania nazi, muchos habitantes del sureste ucraniano serán enviados para su reeducación a vivir en el oeste del país. Sus territorios serán poblados por los “ucranianos conscientes” de Galitchina que “ayudarán en la ucranización” del resto de la población. ¿Cómo? Uno de los directivos del “Sector Derecho” lo explicaba con total claridad: “Sacaremos a golpes las tonterías moscovitas de sus cabezas”. Da miedo: ¡¿en que siglo estamos viviendo, en que continente?!

Está claro que la “gran idea” de pasar a toda la población del este del país por “campos de filtración” no pudo haber nacido dentro del deficiente cerebro del general Koval’. En la llamada “operación antiterrorista” el tono es marcado por el Ministerio de Interior y la Guardia Nacional. ¿Por qué lo nombraron portavoz de esa demente idea? Para tener posibilidad de echarse atrás en caso de que el mundo empiece a protestar: solo ha sido un soldado descerebrado, qué sabe el? Además sus días como ministro están contados: las fuerzas armadas están desmoralizadas y no tienen capacidad de luchar ni siquiera conra poco equipados autodefensas. Las pérdidas del ejército son enormes, cada día mueren decenas de ellos. El país está lleno de muevas tumbas…

Volveremos a esas tragedias y sus causas reales más adelante. Ahora acentuamos lo más importante: una Ucrania de verdad unida no ha existido nunca (ni siquiera en la época de la URSS) y no puede existir por mucho que se intente asimilar a su población. Las divergencias de siglos son incorregibles. Tan solo una paz muy débil podría conseguir incluso el presidente más genial entre pueblos divididos por nacionalidad, procedencia y religión.

Por desgracia, el nuevo líder del país, Piotr Poroshenko, hace tiempo se ganó la imagen de marioneta de occidente (ni siquiera esconde el hecho de haber sido “empujado” al poder por Washington) y de representante de los clanes mafiosos en una “mezcla explosiva” de radicales ultraderechistas y locos devotos de Bandera. Además tiene muy reciente el ejemplo de Yanukovich: si no bailas al son de aquellos que manejan los hilos del poder, tu reinado puede acabar muy pronto. Y de perder el poder, perderás los exagerados beneficios personales, en cuyo aumento tanto éxito tuvo Piotr Alekseevich. Ese personaje no tiene más logros para el pueblo ucraniano. Quizás tan solo su impecable servilismo ante el anterior “líder a la independiente” bajo la formula “lo que usted ordene”.

¿Pero por qué lo eligió un pueblo empobrecido hasta el límite y cansado de interminables guerras políticas? Para empezar, la séptima parte de la población no participó en las elecciones (sureste). Por otra parte, su apoyo a Poroshenko dieron tan solo 9 millones de los electores, de un total de 35,6 millones, o sea una cuarta parte. Y por último, según los sociólogos, los votantes lo que menos miraban era el apellido del candidato, votaban contra la guerra civil! Fue este precisamente el principal “caballo” que llevó al trono al nuevo líder.

Poroshenko siguió siendo fiel a su beneficiosa retórica incluso en su discurso de toma de posesión: “No quiero guerra. Por eso empiezo mi trabajo con propuestas para el plan de paz”. ¿Cuales fueron esas propuestas? El mismo día Poroshenko daba su primera orden a las fuerzas armadas: “Ampliar las operaciones militares para acabar con la revuelta en una semana”. Sí, sí: acabar con la revuelta, no suspender los ataques. Tras esa orden los matones comenzaron una operación a gran escala en todos los frentes. Se envió al sureste prácticamente toda la maquinaria bélica que posee Ucrania, se mandaron nuevos batallones nazis mejor preparados que los anteriores. Incluso la trágicamente conocida brigada mecanizada 51, destruida anteriormente en Volnovaja (decenas de muertos y cerca de cien heridos), se reforzó con nuevos efectivos en la región de Volyn y se envió a la carnicería…

¿Que más observamos? Antes de los ataques terrestres las ciudades son bombardeadas con fósforo blanco (armamento terminantemente prohibido por los convenios internacionales), lo que produce incendios masivos. Estaciones “Grad” destruyen barrios residenciales, colegios y hospitales. Para producir “asesinatos más efectivos” el ejército usa balas explosivas. Para la “limpieza” de las localidades se han creado escuadrones de la muerte al estilo de los Sonderkommandos hitlerianos. Se aplica la táctica de “tierra quemada” anunciada pos los descerebrados seguidores de Bandera del “Sector Derecho”: la gente no tiene agua, electricidad, gas y masivamente abandona sus lugares de residencia. Tan solo en Slavyansk con una población de 120 mil habitantes no quedan más de 50 mil.

Volviendo al tema estrictamente militar podemos señalar hechos increíbles: los soldados del ejército regular entran en batalla sin cascos ni chalecos antibalas. La encargada especial del gobierno para la lucha contra la corrupción señala que el dinero asignado para la compra de ese equipamiento ha desaparecido, que muchas veces una ración de comida se entrega a 5-6 personas mientras bolsas con raciones enviadas por Estados Unidos se venden en tiendas on-line. El presidente golpista Turchinov se mostró “preocupado” cuando al visitar las tropas ucranianas en el frente tuvo que constatar que parte de soldados llevan ropas de la época de Unión Soviética, otros equipajes de la OTAN y muchos ropa aportada por voluntarios pareciendo un ejército anarquista de comienzos del siglo pasado.

Hace unos días el ministerio de defensa informaba que a Ucrania le quedan tan solo 10 helicópteros. ¿Dónde están los demás, si solo de Novy Kalinnov y Brody de la región de Lvov fueron enviados al este 10 escuadras? Resulta que 26 de esos helicópteros fueron cedidos por los mismos funcionarios del ministerio de defensa a una empresa privada. Además, no son pocos los helicópteros que se quemaron en el aire o en tierra gracias a los certeros disparos de la resistencia. Y casi la mitad dejaron de funcionar tras dos o tres vuelos debido a la falta de mantenimiento y las horas de vuelo de las naves agotadas hace años. No es poca la chatarra del mismo tipo en las divisiones motorizadas y de artillería. No es fácil arrancar los motores de los blindados que han quedado desde la época de la Gran Guerra Patria; los nuevos, fabricados en una fábrica de Kharkov, son vendidos al exterior.

Los jefes militares tratan a sus subordinados de forma cínica, como “carne de cañón”, saltándose las más elementales medidas de seguridad. Para qué, por ejemplo, se envió hace unos días un avión Il-76 cargado hasta arriba de maquinaria bélica, equipamientos y alimentos, así como de 40 militares, a una zona de fuego de la resistencia. Como resultado de esa genial acción 49 soldados y oficiales (junto con la tripulación) fallecieron tras recibir el avión un certero disparo y explotar posteriormente en el suelo. La distancia entre el aeropuerto de despegue y el de aterrizaje era mísera. Mucho más lógico y seguro sería trasladar la maquinaria y al personal en vehículos terrestres.

En lo descrito arriba (que no es más que una gota entre todos los sucesos) no hay ni la más mínima exageración. Días de luto nacionales y regionales se han transformado en algo habitual. Y no se entiende la tranquilidad con la que los vecinos de Galitchina, Volyn, Bukovina y Polesie aceptan la pérdida de sus hijos, enviados a la muerte por deseo de la escoria nacionalista elevada de repente a la categoría de gobernantes. Escondiéndose tras las proclamas de ”valores europeos”,  democracia y estado de derecho,  han instaurado en Ucrania un sistema de represión de todo pensamiento crítico basado en la agresión y violencia y orientada en la total militarización de la sociedad con el apoyo de las fuerzas extremistas y ultra radicales.

Vociferando la unidad del país, la Junta hace todo lo posible para su definitiva desintegración. Inmensa tragedia, es el resultado del golpe fascista realizado por los auspiciadores del Maidan para sustituir el poder de unos oligarcas por el de otros. Tras el golpe se hizo evidente: tan solo la federalización y el segundo idioma oficial pueden salvar a Ucrania. Pero el gobierno en funciones declaró el federalismo separatismo, empujaron a Cimera hacia Rusia, ahora hacen lo mismo con Donbass, imponen con fuego su orden nazi-fascista. Escribas alimentados por ellos se igualan en sus desmanes informativos a sus ídolos de los años 30 del siglo pasado, zombificando a la población con idioteces sobre que “la culpa de todo es de Rusia”.

Es más que actual la cita de hace 80 años: “…la gran mentira siempre tiene una cierta fuerza de credibilidad; porque las masas de una nación siempre resultan corromperse más fácilmente en el estrato más profundo de su naturaleza humana que conscientemente o voluntariamente; y por ello en la primitiva simplicidad de sus mentes ellas resultan víctimas con mayor facilidad de la gran mentira que de la pequeña mentira, dado que ellos mismos a menudo dicen pequeñas mentiras en pequeñas cosas, pero se avergonzarían de recurrir a falsedades en gran escala.” ¿De quien es la frase? De Adolf Hitler. Del  mismo al que juraban lealtad los nacionalistas ucranianos que integraban la división SS “Galitchina” en 1943. Le siguen rindiendo honores los descerebrados que se pasean hoy día en marchas militarizadas por el centro de Kiev proclamando “¡Bandera volverá – orden instaurará!”.

.. Para aquellos que no se dieron cuenta recordamos las última frase del discurso de coronación de Piotr Poroshenko. La apoteosis de su discurso fue el grito “Viva Ucrania”. Ninguno de los anteriores presidentes, ni siguiera el nacionalista Yushenko, se atrevieron jamás a gritar en público esta proclama directamente relacionada con los nazis seguidores de Bandera. La respuesta a dicho grito es “¡Vivan los héroes!”.  Ojala esa escoria pase pronto a formar parte de la Unión Europea, aseguran que sufre de cierto déficit de neonazis propios.

Un artículo de Bogdan Vozniuk, corresponsal de Tribuna en Kiev.

Fuente:http://www.diario-octubre.com/2014/06/18transforman-a-ucrania-en-un-campo-de-concentracion/


           

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