19 feb. 2015

UCRANIA: LA ÚLTIMA FRONTERA




 Parte I
A finales de noviembre de 2013, antes de la cumbre de Asociación Oriental que tuvo lugar en Vilnius (Lituania) los días 28 y 29 de noviembre, el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, confirmó lo que ya se venía sospechando: Ucrania no firmaría el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Las condiciones ofrecidas por la UE no fueron aceptadas por el gobierno de Ucrania. Por una parte, Ucrania exigía compensaciones para llevar a cabo las reformas necesarias que la UE le exigía para armonizar reglamentos; por otra, la UE exigió el aumento de un 40% de las tarifas de gas y calefacción, la eliminación de subsidios y barreras comerciales y una congelación salarial con el objetivo de favorecer las exportaciones hacia la UE, además de la liberación de la ex Primera Ministra Yulia Tymoshenko (ver el dossier Ucrania: Entre la dependencia de la UE y la imposición de Rusia).
Ante la imposibilidad de su mejora, el presidente ucraniano optó por considerar la oferta realizada por Rusia para vincularse a la Unión Aduanera. Tanto el Acuerdo de Asociación con la UE como la Unión Aduanera suponen acuerdos a nivel comercial, pero no contemplan adhesión de ningún tipo. Esta circunstancia provocó la aparición del llamado euromaidan (maidan en ucraniano significa plaza).
Viktor Yanukovich es presidente de Ucrania desde 2010, y fue elegido democráticamente. Al menos, tan democráticamente como lo fue Víktor Yúshchenko  en 2005, tras la repetición de las elecciones presidenciales que hubo de realizarse tras la llamada Revolución Naranja de finales de 2004, que fue el reflejo en la calle de las acusaciones de fraude electoral realizadas por el sector “unioneuropeista”, fortalecido por la enorme presión exterior llevada a cabo por Estados Unidos y la Unión Europea.
Las fuertes diferencias entre los dos líderes de la Revolución Naranja -Viktor Yúshchenko  y Julia Tymoshenko- acabaron provocando un enorme desgaste ante su electorado. Yúshchenko hoy está casi apartado de la primera fila política y Tymoshenko se encuentra en prisión tras una condena por abuso de poder en el ejercicio de su cargo de Primera Ministra del país.
Tras la cumbre de Asociación Oriental de Vilnius y la negativa de Yanukovich a firmar el Acuerdo de Asociación con la UE, se instalaron en la Plaza de la Independencia -maidan Nezalezhnosti en ucraniano- los primeros manifestantes. El día 30 de noviembre, los antidisturbios ucranianos, conocidos como Berkut, entraron en la plaza con la orden de desalojarla haciendo uso de la fuerza. Tal decisión conllevó una brutal represión de las personas allí concentradas y provocó un efecto rebote que tuvo como consecuencia que la plaza se organizase con mayor voluntad de permanencia. Lo que el sábado 30 parecía una gran victoria política del euromaidan se tornó en severa derrota cuando al día siguiente, 1 de diciembre, el sector ultranacionalista del euromaidan (el Pravyi Sektor, Sector Derechista) hizo uso de extrema violencia contra unos Berkut que actuaron como muro de contención ante los intentos de este sector de llegar al edificio presidencial. Como símbolo de aquellos acontecimientos ha quedado el uso de una excavadora por parte de los manifestantes.
El mismo día 1 de diciembre, el sector ultranacionalista, organizado alrededor del partido Svoboda (Libertad), ocupó el ayuntamiento de Kiev, situación que hoy en día se mantiene. Las llamadas ‘Defensas del euromaidan’ tienen su punto de encuentro en este ayuntamiento.
Desde que se supo que el gobierno de Ucrania no firmaría con la UE el Acuerdo de Asociación, la oposición ha tenido como único objetivo la celebración de elecciones anticipadas, fundamentalmente debido a la gran popularidad de Vitali Klitschko, ex campeón mundial de pesos pesados y líder del partido UDAR, y su más que probable victoria según casi todas las encuestas. La oposición, formada por tres partidos (UDAR, de Vitali Klitschko; Batkivshchyna, de Arseniy Yatsenyuk y Yulia Tymoshenko; Svoboda de Oleh Tyahnybok) presentó el 3 de diciembre una moción de censura en el Parlamento contra el Primer Ministro Mikola Azárov que no prosperó al no obtener suficientes apoyos.
Desde entonces, el euromaidan ha continuado con su trabajo de organización, un trabajo que ha contado con una cantidad de recursos muy superior a los que tuvo el 15M –hay que señalar que ambas movilizaciones, aunque coincidan en la ocupación de una plaza, tienen muy pocas más cosas en común. Por supuesto sabemos muy poco, por no decir nada, de la procedencia de esos recursos. Si sabemos que desde el principio hay en la plaza un escenario desde el que se ofrecen conciertos de grupos de primera fila y discursos de políticos de la oposición ucraniana, así como extranjeros. Hay que destacar que la injerencia de políticos y diplomáticos de la UE así como de representantes políticos de EEUU ha estado siendo constante durante el mes de diciembre. Como ejemplo valgan la visita de Guido Westerwelle y Radosław Sikorski (ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Polonia respectivamente), Victoria Nuland (portavoz del Departamento de Estado de EEUU), Catherine Ashton (alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad), John McCain (senador de los EEUU y excandidato a la presidencia).
El 8 de diciembre tuvo lugar el derribo de una estatua de Lenin en Kiev por parte del sector ultranacionalista. No era la primera vez que lo intentaban, pero esta vez no se pudo evitar. Este hecho ha descolocado a mucha gente debido a que no se acababa de entender el motivo: ni la actual Rusia es la URSS, ni Lenin representa a la élite gobernante ucraniana. Desde mi punto de vista, esta acción refleja el rechazo a lo que ciertos sectores ucranianos consideran ‘imperialismo ruso’ y se llevó a cabo  en términos de propaganda interna.
La tensión, aunque mostraba ciertos picos, se mantenía en el pulso que mantenían  el gobierno y el euromaidan. La noche del 11 al 12 de diciembre fue especialmente tensa: se había dado orden para desalojar la plaza de la Independencia. Pero esta vez no se usaría violencia alguna. La policía había recibido la orden de ser contundentes sin ser violentos, lo que se llevó a cabo desplazando a los manifestantes empujándolos con los escudos mientras los servicios de limpieza retiraban algunas barricadas. Tras varias horas de forcejeo, pocas barricadas se desmantelaron y el ánimo de los manifestantes se transformó en una mayor determinación a la hora de defender su euromaidan.
Este punto supuso el primero de los grandes bloqueos que se han vivido en este conflicto. Por un lado, el uso de la violencia por parte de la policía se descartaba vista la repercusión en la UE y EEUU que tuvo la gran represión del día 30 de noviembre. Por otro, el euromaidan se mostraba convencido de su propia existencia pero sin tener objetivos claros.
El día 14 de diciembre, el presidente Yanukóvich destituía de sus cargos a 4 responsables políticos por las cargas policiales del día 30 de noviembre. El cargo de más relevancia fue el alcalde de Kiev. No sirvió para rebajar las pretensiones de los manifestantes ni de la oposición, que seguían exigiendo la dimisión del presidente, entre muchos otros, y la celebración de elecciones adelantadas.
Por otra parte, el presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, en la comisión interestatal bilateral en Moscú, consiguió una importante rebaja en el precio del gas y un crédito sin condiciones de 15.000 millones de dólares. Esta circunstancia provocó que la oposición y la UE reanudasen sus acusaciones a Rusia de injerencista y de realizar presiones a Yanukóvich.
Mientras tanto, empezaron a salir a la luz ciertos casos de violencia en las calles de Kiev o de supuestos secuestros, siendo el caso más mediático el de Tetiana Chornovol, una periodista muy involucrada en el euromaidan que recibió una paliza y de la cual acusó al presidente Yanukóvich de ser el principal responsable.
Esta situación de tensión y bloqueo en las calles se mantendría hasta el nuevo año.

Parte II

El año 2014 amaneció en Kiev con grandes celebraciones en la plaza de la Independencia, donde se desarrollaba el euromaidan, celebraciones que parecían presagiar momentos intensos en este inicio de año para Ucrania.
El día 4 de enero, una carta redactada por un grupo de intelectuales titulada Support Ukrainians and they can help us build a fairer Europe (Apoyemos a los ucranianos y ellos podrán ayudarnos a construir una Europa más justa) apareció en The Guardian. En ella podíamos ver personalidades tan contradictorias como Slavoj Žižek o Anne Applebaum defender la petición de una especie de plan Marshall para Ucrania y la necesidad de derribar un gobierno corrupto, presentando el euromaidan como una muestra de la presencia de los valores europeos y su defensa por parte de los ucranianos. Así mismo, pretendían plantear una distinción clara entre el gobierno ucraniano y la sociedad ucraniana de cara a establecer nuevas políticas con el país.
Tras varios días de relativa tranquilidad, el 11 de enero tuvo lugar un incidente que volvió a ser utilizado para presentar al gobierno de Ucrania como represor. En el día de la comunicación de la decisión judicial sobre la acusación contra tres ultranacionalistas que planearon en 2011 colocar una bomba para destruir una estatua de Lenin en una población cercana a Kiev, un centenar de ultranacionalistas se congregaron a la salida del juzgado, donde también se encontraban un par de autobuses con policías.
Entre los ultranacionalistas se encontraba Yuri Lutsenko, ex ministro de Asuntos Exteriores durante la presidencia de Yushchenko y miembro del partido Batkivshchyna, de Arseniy Yatsenyuk y Yulia Tymoshenko. En una escena calcada a otras que hemos podido ver estos días, los manifestantes -incluido Lutsenko- se enfrentaron verbalmente a la policía tras rodearla. Tras un intercambio de golpes, Lutsenko tuvo que ser atendido por heridas en la cabeza y llevado a un hospital. Ello generó otra ola de protestas a nivel internacional. Finalmente, los policías pudieron salir del lugar tras hacer los manifestantes un pasillo, exigiéndoles previamente que mostrasen sus caras.
Yuri_Lutsenko
Instante del enfrentamiento entre los manifestantes y la policía el 11 de enero de 2014.
Para entender la presencia de Lutsenko en una manifestación formada por personas de perfil en principio distinto al suyo hay que aclarar un punto. En mayo de 2013, los tres partidos de la oposición acordaron coordinar sus acciones de cara a las elecciones presidenciales de 2015. Esta estrategia, como se verá, ha estado presente desde el inicio de las protestas y tiene visos de mantenerse pase lo que pase.
Fue en los siguientes días cuando estas protestas tomaron un nuevo impulso. Yanukóvich firmaba el viernes 17 de enero un paquete de leyes destinados a restringir el campo de actuación de las protestas debido a la incapacidad de poner fin a ellas. Éstas, muy similares a la llamada Ley Mordaza que se quiere implantar en España, han sido durísimamente criticadas por países occidentales. Otro aspecto del que no se ha hablado tanto es de la irregular aprobación de las mismas, pues no respetó el procedimiento reglamentado.
Los domingos en la plaza de la Independencia se ha venido realizando una concentración masiva como forma de demostrar que los ánimos seguían estando altos en el euromaidan y que su intención era la de resistir y permanecer hasta lograr sus objetivos. Pero este domingo 19 iba a ser distinto, no por la manifestación en sí, muy numerosa, sino por aquello en lo que desembocaría.
Hasta este momento, el euromaidan había sido calificado como un movimiento de protesta pacífico similar a otros como el 15M u Occupy Wall Street, aunque otros lo asociaban directamente con experiencias similares en la región: organizaciones de estudiantes y profesionales liberales de financiación opaca y con fortísimos vínculos con instituciones públicas extranjeras. Pero el euromaidan, hija de la oposición tripartita, ha estado bebiendo de dos fuentes, reflejándose la primera de ellas gráficamente en la instalación de tiendas de campaña y un escenario en la plaza de la Independencia. La segunda encajaría con movimientos ultranacionalistas xenófobos y antisemitas que, con cada vez más frecuencia e intensidad, han ido haciéndose presentes en las protestas y que reciben el nombre de Pravyi Sektor (Sector Derechista).
Finalizada la concentración alrededor del escenario ubicado en la plaza de la Independencia, los presentes exigieron a los tres líderes de los partidos de la oposición un liderazgo único pidiendo un nombre concreto. Yatseniuk respondió que el líder era el pueblo. Tal indecisión generó que un grupo de manifestantes decidiese iniciar una marcha hacia el Parlamento pero se encontró el camino bloqueado por los antidisturbios, que habían apostado autobuses cruzados en el camino justo donde confluyen la calle Grushevski y la entrada al estadio del Dynamo. Los manifestantes decidieron entonces empezar a destrozar uno de los autobuses. Ante tal circunstancia, Klitschko se interpuso para pedir que no usasen la violencia a lo que los manifestantes respondieron rociándole con un extintor. A partir de ahí, la violencia de los manifestantes fue en aumento, haciendo uso de cócteles molotov, palos, piedras de considerable tamaño, hasta llegar a quemar el primero de los varios autobuses que a lo largo de las horas siguientes sufrirían ese mismo destino. En esos momentos quedó ya claro que el euromaidan dejaba de ser un movimiento pacífico.
El sector ultranacionalista había conseguido imponerse y actuaba ya de motor de las protestas. A partir de este momento empezaron a precipitarse los acontecimientos: llegaron los primeros muertos, se multiplicó la relación de heridos de gravedad, se registraron decenas de casos de secuestros y torturas… Los antidisturbios ucranianos se encargaban de contener, haciéndose visible que su objetivo era el de evitar que los manifestantes llegasen al Parlamento sin tener que cargar. Aun con todo, los enfrentamientos tuvieron lugar y las protestas internacionales por la supuesta violencia de la policía no tardaron en aparecer. Esta situación implicaba de hecho que países y organismos occidentales impedían al gobierno ucraniano hacer uso de la fuerza sobre aquellos manifestantes que, claramente, estaban extralimitándose en lo que se entiende que es una acción de protesta pacífica.
Parte III

Las protestas en Ucrania, que encontraron como razón de ser la negativa del presidente de Ucrania a firmar el Acuerdo de Asociación en la Cumbre de Vilnius, para el 19 de enero ya habían dejado de ser esa suerte de 15M que algunos querían ver.
Tras la aprobación en el Parlamento el viernes 17 de enero de un grupo de leyes anti-protesta similar al proyecto existente en España, la concentración que se venía haciendo todos los domingos, y que iba a tener lugar el 19 de enero, fue vista por el euromaidan como la oportunidad para mostrar, junto con la oposición parlamentaria, unidad y acción. La unidad falló pero no la acción, lo que se tradujo en una importante escalada del conflicto cuando un grupo de manifestantes comenzó a apedrear un autobús de policía colocado de forma que bloquease la calle por la que se accede al Parlamento. La intervención de Klitschko le supuso ser también agredido por estos manifestantes.
El propio Klitschko amenazaba veladamente a Yanukóvich diciendo que podría acabar como Ceaucescu o Gadafi (asesinados a manos de la muchedumbre) y empezaba a plantearse en los medios que la existencia de elementos de ultraderecha podía ser algo más que anecdótica. Los manifestantes comenzaron a quemar autobuses de la policía mientras arrancaban adoquines de la acera y se empezaban a ver los primeros cócteles molotov que se lanzarían a la policía. Ésta, a su vez, mantenía su posición y respondía a los manifestantes con granadas de gas lacrimógeno y de sonido. El número de heridos en ambos bandos no paraba de aumentar.
Yanukóvich ofreció establecer una negociación con la oposición. Klitschko aceptó y se reunió esa misma noche pero los otros dos líderes de la oposición no acudieron. El presidente ucraniano comunicó a Klitschko la creación de una comisión compuesta por el gobierno y la oposición mientras el líder de la oposición ofreció celebrar elecciones anticipadas, lo que Yanukóvich no aceptó. Al día siguiente, desde el euromaidan se hacían saber las condiciones para acabar con la protesta (dimisión del presidente, elecciones parlamentarias y presidenciales anticipadas y retirada de la ley anti-protesa) mientras se le pedía a la UE que aplicase sanciones contra su propio país.
La comisión se demostró un fracaso debido a que la oposición sólo aceptaba reunirse directamente con Yanukóvich. Mientras, los manifestantes acusaban al gobierno de ordenar a los llamados titushki que fuesen a intimidar a los manifestantes, quienes bajo esa excusa se encargaron entonces de secuestrar a quienes ellos consideraban titushki para proceder a, según los manifestantes, reeducarlos y hacerles juicios populares.
El día 22 de enero, el ministro de Exteriores Lavrov pedía a las autoridades de la UE que cesasen en sus manifestaciones de apoyo al euromaidan y ofrecía a las partes la mediación de Rusia en el conflicto. Mientras tanto, la intensidad en las calles no disminuía, trayendo los primeros muertos por bala, no estando clara la autoría (los manifestantes acusaban a la policía, que negaba totalmente haber usado armas de fuego), pocas horas antes de tener lugar una reunión entre Yanukóvich y los tres líderes de la oposición. Tras una reunión en la que Yanukóvich prometió futuros cambios en el Gobierno y la modificación de las leyes anti-protesta pero de la que no salieron acuerdos, el presidente ucraniano planteó esperar hasta la siguiente reunión parlamentaria que ya tendría lugar la semana siguiente. Pero no haría falta esperar tanto.
El 25 de enero se reunían nuevamente la oposición y el presidente de Ucrania. Tras la reunión se dio a conocer la oferta de Yanukóvich. Ofrecía:
  • -Nombrar Primer Ministro a Yatseniuk, líder del partido Batkivshchyna) y vice Primer Ministro a Klitschko (líder del partido UDAR).

  • -Regresar a un sistema menos presidencialista, que diese más poderes al Parlamento.

  • -Amnistía para los manifestantes.

  • -Modificar las leyes anti-protesta.

La propuesta fue rechazada por la oposición, que exigía, además, un adelanto de elecciones presidenciales. Yanukóvich finaliza su legislatura el próximo año 2015.
originalPetro Poroshenko, oligarca ucraniano que apoya expresamente las protestas y a quien suele verse en el escenario junto con los tres líderes opositores, declaró el día 26 de enero que cuando la oposición ganase las elecciones presidenciales él pagaría las reparaciones de la calle Grushevski y de la entrada al estadio del Dynamo, escenario de la violencia de los manifestantes. Poroshenko, de forma implícita, estaba señalando que financiaba esa violencia.
Durante ese fin de semana tuvieron lugar ocupaciones de edificios por el Spilna Sprava (Causa Común), un grupo responsable de la ocupación del ayuntamiento de Kiev el 1º de diciembre y que tiene como objetivo ir ocupando edificios públicos. Se ocuparon ministerios (de Energía y Agricultura) así como el centro cultural Casa Ucraniana, lugar en el que los policías se resguardaban. A su vez, comenzó lo que sería la tónica de los siguientes días: grupos organizados asaltaban las gobernaciones locales al oeste del país y, en algunos casos, tras intimidaciones, conseguían hacerles renunciar al cargo. Incluso se llegó a prohibir el Partido de las Regiones del presidente Yanukóvich y el Partido Comunista en las regiones más occidentales que iban expulsando de sus cargos a los gobernadores mientras ocupaban esos edificios públicos.
De entre todas las ocupaciones de edificios públicos que han tenido lugar, la del ministerio de Justicia, ubicado justo en la calle Hrushevski, lugar de la violencia, fue la más complicada de gestionar. La ministra exigió el fin de esa ocupación o solicitaría al presidente el declarar el estado de emergencia, incluso el líder del partido Svoboda se acercó a los ocupantes para transmitirles la necesidad de acabar con esa acción pues las consecuencias que traería serían muy negativas para toda la oposición. El grupo responsable de la ocupación, Spilna Sprava, se negó a acceder a la petición.
El 28 de enero tuvo lugar en Bruselas la 32ª cumbre UE-Rusia. Tomaron parte en ella el presidente ruso, Vladimir Putin; el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso; el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy; y la alta representante para la Política Exterior, Catherine Ashton. Desde la UE se acusaba a Rusia de ser el causante de la crisis debido a las presiones ejercidas sobre el país para que no firmase el Acuerdo de Asociación, mientras que Putin le reprochaba a la UE sus constantes injerencias en los asuntos internos ucranianos así como se preguntaba “cuál sería la reacción de la UE si el ministro de Exteriores de Rusia acudiera a un mitin anti europeo en Grecia”.
Pero ese día 28, además, nos trajo la dimisión del Primer Ministro Mykola Azarov, lo que conllevó que el presidente Yanukóvich cesase de todos sus cargos al gabinete por entero. A su vez, se votó en el Parlamento la retirada de 9 de las 12 leyes anti protesta. Ese mismo día se intentaría llegar a un acuerdo para elaborar una ley de aministía sobre los manifestantes detenidos pero no se logró.
Al día siguiente, y sin conseguir un acuerdo entre oposición y gobierno, el Parlamento aprobaba la ley de amnistía. La oposición acusó a Yanukóvich de no respetar el procedimiento y presionar a los diputados de su propio partido bajo la amenaza de disolver el Parlamento si votaban a favor de la propuesta de ley de amnistía que ofrecían los opositores. La ley de amnistía aprobada suponía que los edificios públicos tendrían que ser desocupados antes de 15 días pero se respetarían las protestas que tuviesen lugar en la calle con tiendas de campaña y barricadas. La oposición exigía que se liberase a los detenidos antes de llevar a cabo el desalojo. Yanukóvich se declaró en baja por enfermedad hasta ya la semana siguiente, lo que le hizo ganar tiempo de cara a las futuras negociaciones que quedaban por mantener.
La Conferencia de Seguridad de Múnich fue escenario de un inusualmente explícito intercambio de reproches y recriminaciones entre representantes de la OTAN, la UE y Moscú. Mientras Van Rompuy aseguraba que el futuro de Ucrania estaba en Europa y acusaba veladamente a Rusia de presionar a Ucrania, Lavrov aseguraba que está siendo la UE quien impone una decisión a Ucrania y que tras el presunto apoyo a su desarrollo democrático en realidad sostiene protestas violentas y antidemocráticas. John Kerry no ocultó su deseo de apoyar a lo que llamó el “pueblo ucraniano”, lo que luego hizo reuniéndose con la oposición ucraniana.
Llegado este punto, las negociaciones ya no seguirían avanzando mucho más puesto que lo que Yanukóvich estaba en situación de ofrecer ya había sido puesto casi por completo sobre la mesa mientras que la oposición sólo se había dedicado a aceptar las concesiones sin ofrecer nada a cambio.

Parte IV: La hoja de ruta de Svoboda (y de la UE, Alemania y EEUU)



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El señor de la foto es Oleg  Tyagnibok, lider de Svoboda y jefe de su grupo parlamentario en la Rada ucraniana.  En la imagen está un resumen de su hoja de ruta para la nueva Ucraniam expuesta el pasado sábado desde el escenario del Euromaidan. Se la traduzco:
1.- Debe haber un ministerio de conciencia nacional.
2.- Ucrania debe introducir para los rusos el status de no ciudadano.
3.- Hay que prohibir hablar en ruso, incluso hasta la responsabilidad penal.
En las elecciones parlamentarias de 2012 Sbovoda obtuvo 2,129,906 votos, el 10,44%, y 38 diputados de los 450 que tiene la Rada. En las anteriores elecciones había obtenido el 0,76% de los votos.
Abajo le tienen hablando en Kiev, el 2 de diciembre del año pasado,  en un acto en favor del ingreso de Ucrania en la UE.
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Parte V: From Democracy To Dictatorship

En Ucrania llevamos presenciando un conflicto que dura ya 3 meses. De forma muy resumida, se trata de la UE y EEUU asegurando sus intereses a través de los partidos UDAR, Patria y Svoboda, los cuales, de forma oficial, acordaron en mayo de 2013 coordinar sus acciones de cara a las siguientes elecciones presidenciales, fuesen estas adelantadas o en 2015.
Estos tres partidos se nutren fundamentalmente de votantes de las zonas oeste, centro y norte. Se puede observar con un simple vistazo al mapa con los resultados de las últimas elecciones presidenciales en 2010ganadas por Viktor Yanukóvich frente a Julia Tymoshenko. Recordemos que tales elecciones fueron declaradas como democráticas incluso por la UE.

Resultado de las elecciones presidenciales de 2010 en Ucrania. Venció Yanukóvich en unas elecciones definidas como democráticas incluso
Resultado de las elecciones presidenciales de 2010 en Ucrania. Venció Yanukóvich en unas elecciones definidas como democráticas incluso por la UE.

Como se ha dicho, los tres partidos se coordinan desde hace mucho tiempo. Uno de ellos, Svoboda, el partido hermano de Amanecer Dorado o España 2000representa un 10,44% del electorado a nivel nacional. Pero, por mucho que lo repitan, y debido al hecho de ser Ucrania un país tan claramente dividido, lo relevante no es el dato a nivel estatal sino a nivel regional: en la capital Kiev superó el 17% de votos; en la región de Lviv, el 38%; menos del 5% en regiones del este y sur; en las centrales apenas superan ese 5%; y en el resto del país menos del 10% excepto en las zonas más occidentales. Su fuerza la obtienen del oeste: o superan el 16% o directamente el 30%. Su apoyo radica en la parte de la población que se considera heredera ideológica de UPA (responsable de la masacre de polacos y judíos en Volinia durante la II Guerra Mundial) así como en sectores que, siendo más moderados, comparten su discurso fundamentalmente ultranacionalista y xenófobo. Suelen alternar la bandera amarilla y azul (oficial de Ucrania) y la roja y negra (de UPA).

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Resultados de Svoboda en las elecciones a la Rada Suprema en 2012. Se puede observar que su presencia se limita prácticamente al oeste y a la capital Kiev

El euromaidan, con su seguro que buena gente con deseos de Democracia y Justicia, es el nombre dado al conjunto de personas que, organizadas de forma muy evidente y financiadas de forma menos clara, se reúnen desde la última semana de noviembre en la plaza de la Independencia de Kiev. Maidan significa plaza en ucraniano y el prefijo euro viene dado por su leit motiv: defender una Ucrania próxima a la Unión Europea.
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La policía reprime usando sus escudos para protegerse mientras los manfiestantes pacíficos y democráticos protestan con palos y simbología neonazi.
No nos confundamos: el euromaidan ha sido una herramienta (diseñada para 2004 y hoy actualizada) en muchos despachos de toda la UE y de EEUU. Está compuesto por muchos grupos, siendo de los más conocidos y mediáticos Pravyi Sektor, Spilna Sprava o unos cuantos veteranos de Afganistán. Por un lado, y en un momento determinado, la voz cantante la llevaban los “manifestantes y activistas pacíficos” que, cometiendo infracciones administrativas e incluso ilegalidades buscaban forzar al gobierno a intervenir policialmente, lo que se traduciría en un eco mediático de una supuesta “represión por parte del régimen”.
Conforme la tensión aumentaba, el euromaidan se reequilibraba de forma que el peso pasase de los socios “pacíficos” a los socios “autodefensa” para que llevasen a cabo acciones directamente ilegales y usasen la violencia contra los cuerpos de seguridad, esperando respuesta policial y consiguiendo con ello victimizarse aún más ante la “represión”. Y así, in crescendo, hasta conseguir los muertos necesarios para poder justificar mediáticamente el poder dar un golpe de Estado reconocido inmediatamente por la UE y EEUU.
En Ucrania, donde hace una semana había una democracia homologable a las occidentales (instituciones y Mercado) hoy, hay una dictadura con un gobierno títere. Turchinov, el títere, no es solo Presidente. También es Portavoz en la Rada y Primer Ministro. Además de mano derecha de Tymoshenko, la dictadora que el 25 de mayo podrá ser legitimada vía unas urnas que entrarán en juego en un clima de miedo y violaciones de los derechos civiles de la población del este y sur de Ucrania.
La UE y EEUU han reconocido y legitimado el statu quo surgido del golpe de Estado, apresurándose a reunirse con los nuevos representantes del país, quienes desde el día 22 de febrero llevan sumidos en una orgía legislativa que les lleva a derribar todo lo construido por los anteriores gobernantes.
El euromaidan ha cumplido, por ahora, con los objetivos: a través de un relato anclado en palabras como Democracia, Europa o Libertad han vehiculado el golpe de Estado que ha implantado la dictadura.
Ya lo decía Anne Applebaum-Sikorska, premio Pulitzer por ‘Gulag‘ y esposa del ministro de Exteriores de Polonia Radek Sikorski: If peaceful demonstrations don’t work, after all, some may logically conclude that it’s time to use violence. Blanco y en botella.
- Fuente: http://www.asueldodemoscu.net/tag/euromaidan/


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