24 mar. 2015

Crisis de Ucrania: los orígenes del caos


Soldado separatista en el este de Ucrania (foto: Corbis)
Soldado de las fuerzas separatistas en Donetsk, este de Ucrania (foto: Corbis)
El laberinto ucraniano
«Si crees que has entendido la mecánica cuántica, es que realmente no entiendes la mecánica cuántica».
Con toda probabilidad, esta frase del premio Nobel de Física Richard Feynman le vendrá a la mente más de una vez si intenta informarse sobre los motivos de la debacle ucraniana que ha estado apareciendo constantemente en las noticias. Es casi como atravesar un laberinto: cuanto más se adentre usted en el asunto, más complejo se le aparecerá. Nuestros medios de comunicación occidentales (y algunos rusos a los que también tenemos acceso) se han dedicado a analizar profusamente la cuestión, pero salvo raras excepciones suelen ofrecer versiones simplistas que, dependiendo de la tendencia política o las simpatías de cada cual, sitúa las culpas en un bando o en otro. Así pues, resulta verdaderamente difícil separar la paja del grano. Al final, como sucede no pocas veces, la realidad es más bien como un mosaico en el que existen villanos y víctimas en ambos lados del conflicto, no solamente en uno.
Otro aspecto que salta a la vista es que la crisis podría haberse resuelto de manera más pacífica, al menos sobre el papel. Hubo momentos en que pudieron evitarse conflictos mayores. ¿Qué lo ha impedido? Un cúmulo de factores, desde la ineptitud y radicalismo de sus figuras políticas o la corrupción generalizada, hasta la escasa cultura democrática y el caos institucional. Pasando, claro, por las presiones extranjeras que responden a intereses geoestratégicos e ideológicos contrapuestos. No hay nadie libre de pecado en este asunto: ni las facciones internas de Ucrania, ni Rusia, ni la Unión Europea, ni los Estados Unidos… cada agente que ha intervenido en la cuestión ha puesto de su parte —por acción u omisión, y sobre todo por complicidades turbias— para que el país haya ido encaminándose al desastre. Los inocentes, como de costumbre, son una mayoría de ciudadanos que aspiraban a un futuro de modernización y progreso, quienes, independientemente de su origen étnico o lingüístico, entendían muy bien que su bienestar dependía de la amistad a dos bandas con Rusia y con Occidente. Estos ciudadanos han visto sus sueños sepultados sin piedad y ahora se encuentran atrapados en un país balcanizado cuyo futuro es más que incierto.
Estatua del Arcángel MIguel, que preside la Plaza de la Independencia de Kiev, entre humo, Magnífica fotografía de Mikhail Palinchak que simboliza a la perfección el caos ucraniano. (Foto: Corbis)
Estatua del Arcángel Miguel, que preside la plaza de la Independencia de Kiev, entre humo; magnífica fotografía de Mikhail Palinchak que simboliza a la perfección el caos ucraniano. (Foto: Corbis)
¿Qué es Ucrania?
Como sabemos bien, Ucrania es un país con dos ámbitos étnicos y lingüísticos diferentes. Como ha sucedido con otros territorios que pertenecieron o fueron tutelados por la URSS, se han visto enclavados en un mismo territorio a causa de meras decisiones políticas. Muy a grandes rasgos las dos mitades de Ucrania antes de iniciarse el conflicto podían describirse así:
—La parte oeste: Mayoritariamente rural, poblada por una mayoría étnica y lingüísticamente ucraniana, es la que podríamos llamar —con el afán de entendernos— la Ucrania tradicional. Aunque también incluye pequeños territorios polacos y moldavos asignados en su día por Stalin en una de las muchas modificaciones fronterizas a las que eran sometidas las repúblicas de la URSS. En esta parte del país, el nivel de renta es el más bajo. Esta es la que hoy identificaríamos como la mitad más «pro-Occidente» del país, aunque como veremos más adelante, todo el país fue prooccidental.
—La parte este/sur: Esta mitad del país tiene una economía más basada en la producción minera e industrial, y tiene también un mayor nivel de renta. Está conformada por territorios rusos que Moscú cedió a Ucrania cuando la URSS todavía existía (y nadie, claro, imaginaba que los ucranianos terminarían siendo independientes). Como la Pequeña Rusia, que los zares reconquistaron a los cosacos ucranianos, y la Nueva Rusia, cedida por Lenin en 1920-22, donde la etnia rusa conforma aproximadamente la mitad de la población pero hay muchos ciudadanos étnicamente ucranianos que tienen el ruso como lengua materna. Pero quizá el territorio clave es la península de Crimea (asignada a Ucrania por Nikita Jrushov en 1954), por su mayoría de población rusa (60%) y por su importancia estratégica como base de la flota rusa del Mar Negro, con la base naval de Sebastopol.
Esta división cultural era cierta y evidente, pero no determinaba de por sí la actual situación. En principio, tras la independencia de la URSS, la mayoría de la población albergaba aspiraciones comunes en ambas partes del país. Aspiraciones que podrían resumirse en el acercamiento a la Unión Europea sin renunciar a la amistad con Rusia. Esto puede parecer extraño, sobre todo si hacemos caso al enfoque maniqueísta que buena parte de la prensa occidental hace hoy en día, pero tiene perfecta lógica. Por un lado, Rusia es muy importante para Ucrania porque es su principal proveedor de gas y porque además es su principal cliente, adquiriendo casi la totalidad de la producción industrial ucraniana. Al mismo tiempo, cabe decir, Ucrania es clave para Rusia porque por territorio ucraniano pasan los gaseoductos que permiten a los rusos exportar combustible al resto de Europa. Por otro lado, la Unión Europea era vista también como otro socio deseable, un importante mercado al que abrirse, una posible fuente de inversiones y un referente para la democratización y normalización política del país.
La división demográfica o el difícil juego internacional a dos bandas no eran los únicos problemas de Ucrania. Desde su independencia, los niveles de corrupción han sido tremebundos. Tras la disolución de la URSS, las privatizaciones masivas crearon un estrato de oligarcas que han jugado un importantísimo papel en la política, ocupando incluso cargos como la presidencia o el primer ministerio. Mientras unos se enriquecían, la economía se hundía y la renta per cápita caía hasta ser tres o cuatro veces menor que la de sus vecinos rusos. Este es un factor a considerar cuando observamos cómo en los territorios del sudeste (para abreviar lo llamaremos sencillamente el este) había muchos ciudadanos que empezaron a ver la posible reintegración en Rusia como la manera más fácil de optar a un mayor nivel de vida. Crimea, principalmente, mostró intenciones de separarse de Ucrania desde el mismo momento en que la URSS dejó de existir, pero no consiguió sus objetivos hasta muy recientemente.
La crisis ucraniana no es un suceso mágico generado de la noche a la mañana, sino que ha sido un proceso de cocción lenta.
Como decía, los análisis que tenemos a nuestra disposición en la prensa resultan casi siempre partidarios. Incluso asumiendo que la perfecta objetividad es tarea imposible —todos somos humanos y quien escribe estas líneas no es menos—, resulta chocante comprobar el escaso afán de neutralidad con el que los medios han abordado la cuestión ucraniana. Al final, lo mejor que puede hacerse es una enumeración de los hechos que nos han llevado hasta la situación actual. Eso es lo que, a modo de guía (muy imperfecta), trataremos de hacer aquí. Las noticias de los últimos meses están frescas en la memoria de todos, pero no pueden entenderse sin remontarnos atrás en el tiempo y buscar las raíces del problema. No será un viaje fácil: la historia política de Ucrania, particularmente desde su independencia de la URSS, es un galimatías y pocos periodos históricos nacionales de la era contemporánea resultan tan confusos. Sin embargo, solamente repasando esos hechos podemos hacernos una idea muy aproximada del festival de despropósitos al que han asistido los ciudadanos de Ucrania, y por qué un país que albergaba sueños comunes de vivir mejor ha terminado dividido, con algunas facciones pavorosamente radicales y sumido en un caos que los ha llevado a juguetear con la guerra civil total.
Crónica del caos político 1991-2014
Un relato más o menos novelado de los acontecimientos políticos en Ucrania es tarea harto difícil. No existe un hilo narrativo claro; quizá por ello mucha prensa occidental ha tendido a la simplificación. Los vaivenes políticos en Ucrania presentan esa cualidad incognoscible que Feynman atribuía a la física cuántica. Seguir los principales hechos políticos desde la independencia requiere un considerable esfuerzo de concentración mental, pero también hace más fácil entender el hartazgo de los ciudadanos ante una situación que nunca daba señales de mejorar, con el descrédito progresivo de las instituciones. Confío en que este repaso ayudará a que cada lector se forme una imagen propia del conflicto incluso por encima de las posibles subjetividades de quien escribe estas líneas. Retrocedamos pues a los momentos inmediatamente anteriores a la ruptura de la Unión Soviética, pues fue allí donde verdaderamente se inició este último capítulo de la historia ucraniana (aunque en realidad deberíamos remontarnos a todo el siglo XX e incluso antes para explicarlo). Repasaremos los hechos hasta el 2014, año en que se inician los combates bélicos propiamente dichos.
Episodio I: Independencia y separatismo en Crimea
PLaza de la Independencia (en ucraniano, Plaza del Maidán), escenario de numeorar manifestaciones y protetsas a lo largo de los años.
Plaza de la Independencia (en ucraniano, Plaza del Maidán), escenario de numerosas manifestaciones y protestas a lo largo de los años. Más abajo podrán ver el estado de la plaza tras las protestas del 2013/2014.
1990, 16 de julio: La URSS todavía existe pero se halla en un proceso de reformas y creciente debilidad estructural. Siguiendo el ejemplo de la República Soviética de Rusia, que había hecho lo propio unos meses antes, la República Soviética de Ucrania aprovecha para dar sus primeros pasos hacia una posible independencia. La Rada Suprema, el parlamento todavía soviético de Ucrania, aprueba una Declaración de Soberanía Estatal. Dicho de otro modo: establece los principios generales para una futura independencia.
1991, 20 de enero: Crimea celebra un referéndum donde la mayoría de su población vota a favor de separarse de Ucrania y reintegrarse en Rusia, a la que había pertenecido hasta 1954. El referéndum, no obstante, carece de efecto legal.
1991, 19 de agosto: El sector duro del Kremlin da un golpe de Estado y depone al presidente Mijaíl Gorbachov, con clara intención de detener la ola reformista y retomar el control de los territorios separatistas (que son prácticamente todos, Rusia incluida). Aunque el golpe fracasa a los tres días, el Parlamento ucraniano lo interpreta como un serio aviso de que el sector duro de la URSS no va a aflojar la mano fácilmente, así que apresura los preparativos para promulgar una declaración de independencia.
1991, 24 de agosto: Una semana después del golpe en Moscú, La Rada promulga una Declaración de Independencia. Aún no tiene carácter efectivo, pero se anuncian un referéndum y unas elecciones presidenciales con las que terminar de concluir el proceso.
1991, 1 de diciembre: Se celebran en un mismo día el referéndum por la independencia (que arroja un resultado aplastante del 92%) y las elecciones presidenciales, las primeras elecciones libres desde 1918, que son ganadas ampliamente por el candidato independiente Leonid Kravchuk, antiguo miembro del Politburó.
1991, 12 de diciembre: Rusia, bajo la presidencia de Boris Yeltsin, anuncia su separación de la URSS. Mijaíl Gorbachov, entendiendo que el proceso de disgregación es imparable, dimite y entrega el Kremlin a Yeltsin. El Soviet Supremo queda disuelto. La URSS deja de existir. Ucrania es definitivamente independiente.
1992, 5 de mayo: En mitad de la oleada reformista, el Parlamento regional de Crimea vota una Constitución en la que se declara independiente. La Rada Suprema de Ucrania se niega a reconocer la decisión de ese Parlamento provincial (aunque la propia Rada había empleado exactamente el mismo sistema para separarse de la URSS). Para apaciguar a Kiev, el Parlamento crimeo reforma el texto constitucional eliminando la parte que habla de independencia. Sin embargo esto no significa que renuncian completamente a sus planes separatistas, así que convocan un nuevo referéndum para que la población se pronuncie una vez más.
1992, 15 de mayo: La Rada vota que la nueva Constitución de Crimea es ilegal y da el plazo de una semana para que se desconvoque el referéndum. En Crimea entienden que Kiev no va a ceder. El día 19, el Parlamento regional acepta renunciar al referéndum a cambio de obtener, como República autónoma, un nivel de autogobierno mayor al que tienen otras provincias de Ucrania.
1994, 16 de febrero: Las tensiones separatistas vuelven a encenderse cuando el prorruso Yuri Meshkov es elegido presidente de la República de Crimea.
1994, 20 de mayo: El Parlamento de Crimea vota la restauración de su abortada Constitución de 1992, lo que equivale a una nueva declaración de independencia, la segunda desde que Ucrania se separó de la URSS. Por segunda vez, la Rada se niega a reconocerlo. Se producen declaraciones altisonantes, como la del antiguo ministro de defensa Vitali Radetsky: «Crimea es parte integrante de Ucrania y quienes violen la integridad territorial de Ucrania serán severamente castigados. Nunca renunciaremos a Crimea».
1994, 26 de mayo: La intentona separatista de Crimea no encuentra respaldo exterior. Occidente apoya al gobierno de Kiev en contra de los separatistas. Por su parte, Boris Yeltsin se muestra cauto y en una ambigua declaración dice que la independencia de la península es «un asunto interno de Ucrania». Sin reconocimiento internacional, los líderes crimeos se sientan a negociar con Kiev y se someten nuevamente a la legalidad ucraniana, según la cual deben enviar su proyecto de Constitución a la Rada, donde saben que será prácticamente imposible que se apruebe.
1994, 16 de junio: Ucrania firma un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Sin embargo, el acuerdo será mucho más limitado de lo que esperaban los ciudadanos, por lo que un mayor acercamiento a Occidente tendrá que esperar.
Episodio II: La autoritaria presidencia de Leonid Kuchma
Leonid Kuchma, presidente de Ucrania durante diez años repletos de corrupción y autoritarismo, durante una visita oficial de Bill Clinton en 1995.
Leonid Kuchma, presidente de Ucrania durante diez años repletos de corrupción y autoritarismo, durante una visita oficial de Bill Clinton en 1995.
1994, 19 de julio: Elecciones presidenciales en Ucrania. Gana Leonid Kuchma, del Partido de las Regiones. Aunque su partido puede considerarse prorruso (o por lo menos defensor de la identidad de la población rusa) Kuchma ha sido el principal impulsor del ansiado acuerdo con la UE, lo cual le ha ayudado a obtener la victoria. Durante su presidencia seguirá una línea de equilibrio en su política exterior, tratando de mantener amistad tanto con la UE y Estados Unidos como con Rusia. Esta es precisamente el tipo de política que desea la mayor parte de los ucranianos. Por otro lado, promoverá una discutida oleada de privatizaciones que no logrará detener la caída de la economía, pero que enriquecerá a un puñado de nuevos oligarcas. Además su presidencia estará marcada por la intensa corrupción, el autoritarismo y los ataques a la libertad de prensa.
1995, 17 de marzo: Kuchma pretende finiquitar el asunto del separatismo crimeo. La Rada rechaza definitivamente la Constitución de Crimea de 1992. Se elimina el cargo de presidente de la República de Crimea y en los meses siguientes el propio Kuchma gobernará la provincia mediante decreto especial. Se trata de una medida de fuerza para que los parlamentarios crimeos renuncien de una vez por todas a sus pretensiones separatistas.
1995, 21 de octubre: El Parlamento de Crimea ha entendido el mensaje, se rinde y vota una nueva Constitución regional en la que mantiene el estatus de república autónoma alcanzado el 15 de mayo de 1992, renunciando una vez más a la independencia.
1997, 28 de junio: Fecha importante. Ucrania y Rusia firman un Tratado de Paz y Amistad. Kiev alquila a los rusos la base naval de Sebastopol, en Crimea, hasta el año 2017 a cambio de un pago anual. En el futuro, esta cesión jugará un papel clave en la actitud de Rusia en la crisis prebélica ucraniana.
1998, 26 de marzo: Ucrania celebra elecciones legislativas (exclusivamente parlamentarias, no confundir con las presidenciales) para decidir la composición de la Rada. Se confirma al Partido Comunista como el más representado de la cámara. Le siguen el Movimiento Popular (conservador y nacionalista ucraniano) y el Partido Socialista.
1999, 31 de octubre: Elecciones presidenciales. Leonid Kuchma es elegido para un segundo mandato venciendo por un claro margen al candidato comunista, el prorruso Petro Symonenko. Durante este segundo mandato, las políticas de Kuchma continuarán en la misma onda. En el lado positivo, la constante búsqueda del equilibrio entre Rusia y Occidente. La economía, que había alcanzado el punto más bajo desde la disolución de la URSS, comenzará a dar señales de recuperación (aunque al final del periodo 1999-2004 Ucrania se quedará con poco más de la mitad de renta que tenía cuando se integraba en la Unión Soviética). Pero también continúan la oleada de corrupción y el ascenso de los oligarcas. Sobre todo, como vamos a ver, empeorarán las actitudes autoritarias del presidente hacia la prensa y la oposición.
1999, 22 de diciembre: En una jugada inesperada (y que vista hoy puede parecer sorprendente), Kuchma nombra como primer ministro al director del Banco Central, Víktor Yúshchenko, de corte más liberal. Sin embargo la convivencia entre presidente y primer ministro no será fácil y terminará en ruptura total en menos de dos años. Yúshchenko, por cierto, tendrá como vice primera ministra a la magnate del gas Yulia Timoshenko, también del sector más liberal.
2000, 16 de septiembre: Desaparece sin dejar rastro el periodista Georgi Gongadze, que había criticado con dureza la creciente y perniciosa influencia del presidente Kuchma sobre los medios de comunicación. Además, Gongadze denunciaba ser objeto de persecución por parte del servicio secreto, el SSU. Durante mes y medio nadie sabrá nada de él, hasta que el 3 de noviembre aparecerá su cuerpo decapitado y desfigurado con dioxinas para dificultar su identificación.
2000, 28 de noviembre: Estalla el «Escándalo del Cassette» cuando un político opositor publica unas grabaciones realizadas tiempo atrás en las que el presidente Kuchma comenta lo molesto que le resultaba Georgi Gongadze y la «necesidad de callarlo». La fuente que obtuvo las grabaciones resultará ser un guardaespaldas del presidente.
2000, 15 de diciembre: Se produce una manifestación en Kiev demandando una investigación en profundidad del asesinato de Gongadze. Será el inicio de una serie continuada de protestas a las que se conocerá como la UBK, «Ucrania sin Kuchma».
2001, 9 de marzo: En Kiev, cerca del palacio presidencial, tiene lugar una multitudinaria marcha de protesta que inicialmente debía ser pacífica pero que terminará con el violento enfrentamiento entre manifestantes y la Berkut (antidisturbios), produciendo decenas de heridos. Ambas partes se acusarán mutuamente de haber iniciado la violencia. Los manifestantes aseguran que entre sus filas había infiltrados policiales que se encargaron de provocar la carga de los antidisturbios. Por otra parte, fuentes policiales señalan la presencia de ultraderechistas militarizados que encabezaban los ataques. Finalmente se producen detenciones masivas y la popularidad del presidente cae a niveles cercanos al 10%. No obstante, las protestas de «Ucrania sin Kuchma» terminan remitiendo.
2001, 29 de mayo: La Rada, cuyas fuerzas parlamentarias están controladas por el presidente Kuchma, aprueba una moción de censura contra el primer ministro Víktor Yúshchenko. Tras abandonar el cargo, Yúshchenko fundará el partido Nuestra Ucrania y se convertirá en uno de los principales opositores.
2001, 7 de julio: El periodista Igor Alexandrov muere tras recibir una paliza a manos de desconocidos armados con bates de béisbol. Alexandrov fue director del canal televisivo TOR de Donetsk, inhabilitado y condenado por un tribunal en 1998 por manchar el honor de un diputado (quien, por cierto, retiró la demanda más tarde). Muy crítico con el Gobierno, se sospecha que el asesinato está relacionado con su programa Bez Retushi («Sin censura»), donde investigaba la corrupción gubernamental y mafiosa que asolaba el país. Las autoridades zanjarán la investigación del asesinato respaldando la teoría de que los atacantes le habían «confundido con otra persona», versión que no convence ni a los opositores ni a las agrupaciones de periodistas.
2002, 28 de enero: Tatyana Goriachova, editora del periódico opositor Berdyansk Delovoi, es atacada por unos desconocidos que le arrojan ácido en el rostro. Casualmente, once días antes, su marido y coeditor había resultado herido en un accidente de coche que algunos tildaban de «sospechoso».
2002, 31 de marzo: Ucrania celebra elecciones parlamentarias para decidir nuevamente la composición de la Rada. Los tres partidos más votados serán Nuestra Ucrania (del ex primer ministro prooccidental Víktor Yúshchenko), Ucrania Unida (prorruso) y el Partido Comunista. El mapa electoral mostrará la clara división del país en dos mitades. Se producen ciertas denuncias de acoso tanto a candidatos como a voluntarios de los partidos, algunos acusarán al Gobierno de haber promovido esos acosos.
2002, 16 de septiembre: La popularidad del presidente continúa por los suelos. Una manifestación en Kiev pide la dimisión y procesamiento de Kuchma por un «tribunal popular». La marcha está promovida tanto por los liberales prooccidentales de Yulia Timoshenko como por los partidos socialista y comunista. Un grupo de abogados recoge la petición de los manifestantes e interponen una demanda ante un tribunal. El día 15, un juez de Kiev acepta abrir un proceso criminal contra el presidente, aunque el proceso será más tarde desestimado por el Tribunal Supremo.
2001, 21 de noviembre: Kuchma nombra a Víktor Yanukóvich como nuevo primer ministro. Yanukóvich es considerado prorruso, pero se mostrará muy proclive a Occidente. Trata de acercarse a la Unión Europea y aunque no es favorable al ingreso de Ucrania en la OTAN, envía tropas ucranianas a Irak, en apoyo a la invasión estadounidense.
2003, 28 de abril: A poco más de un año para las nuevas elecciones presidenciales, el presidente Kuchma aprueba una ley que prohíbe la censura periodística. Esto, no obstante, ayudará poco a mejorar su muy dañada imagen, que sigue sin subir del 10% de aprobación en las encuestas.
2003, 24 de diciembre: En una tumultuosa sesión, la Rada aprueba provisionalmente una enmienda constitucional por la que el cargo de presidente de Ucrania podrá ser elegido en el Parlamento y no mediante elecciones populares directas como hasta el momento. Es una jugada de Kuchma para intentar perpetuarse en el poder, ya que controla el Congreso pero sabe que perdería en unas elecciones presidenciales. Sin embargo, la oposición impugna la enmienda y recurre al Tribunal Supremo.
2003, 30 de diciembre: El Tribunal Constitucional afirma que Leonid Kuchma podrá presentarse a un tercer mandato presidencial, contrariamente a lo que dicta la Constitución. Lo justifican diciendo que la norma de limitación a dos mandatos data de 1996, mientras que el primer periodo presidencial de Kuchma había empezado en 1994 y por tanto no se le podía aplicar la limitación de modo retroactivo. Esto aumenta la ya elevada tensión política y daña todavía más la popularidad de Kuchma. Tanto, que con el tiempo él mismo terminará renunciando a la opción de presentarse por tercera vez y su lugar como candidato será tomado por el primer ministro Víktor Yanukóvich.
Episodio III: La Revolución Naranja
Manifestantes de la Revolución Naranja en apoyo al opositor Viktor Yushchenko, en la PLaza de la Independencia durante las protestas del año 2004.
Manifestantes de la Revolución Naranja en apoyo al opositor Viktor Yushchenko, en la plaza de la Independencia durante las protestas del año 2004.
2004, 10 de septiembre: En mitad de una bronca campaña electoral para las elecciones presidenciales, campaña marcada por las acusaciones de que el Gobierno manipula los medios de comunicación, el principal candidato de la oposición, Víktor Yúshchenko, es ingresado a causa de un envenenamiento con dioxinas. Sobrevive, pero queda seriamente desfigurado. La noticia tendrá repercusión mundial y hará que los ojos de muchos se giren con sorpresa y asombro hacia lo que está pasando en Ucrania.
2004, 31 de octubre: Se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales, pero ningún candidato supera el 50% de los votos así que será necesaria una segunda vuelta. Los dos candidatos más votados que pasarán a esa segunda ronda son el recientemente envenenado opositor Víktor Yúshchenko y Víktor Yanukóvich, hasta entonces primer ministro. La atención internacional hace que los poderes exteriores señalen claramente a sus favoritos: las potencias occidentales se decantan por Yúshchenko mientras que la Rusia de Putin prefiere a Yanukóvich. De repente, las elecciones ucranianas son un asunto de interés para los editorialistas extranjeros. Esto hará también que los medios exageren en torno a la naturaleza prorrusa de aquel Yanukóvich.
200421 de noviembre: Se celebra la segunda vuelta de las presidenciales. Yanukóvich gana y se proclama presidente. Pero las reacciones exteriores no se harán esperar: mientras Rusia considera legítima su victoria, la EU y los Estados Unidos se niegan a reconocerla apoyándose en los informes de observadores internacionales, que hablan de fraude electoral. Sea como fuere, el mapa electoral sigue mostrando claramente la división de Ucrania. La mitad oeste vota por el prooccidental Yúshchenko y la mitad este vota por el prorruso Yanukóvich (aunque como ya hemos visto, por entonces Yanukóvich no era tanto «prorruso» como partidario del equilibrio).
2004, 22 de noviembre: Se habla de la enorme disparidad entre el conteo electoral oficial y las encuestas a pie de urna, que parecían dar ganador al opositor Yúshchenko. Las acusaciones de fraude disparan protestas multitudinarias, especialmente en Kiev. Es el inicio de la llamada «Revolución Naranja», encabezada por Yúshchenko y su entonces aliada Yulia Timoshenko.
2004, 23 de noviembre: Cerca de medio millón de personas se manifiestan ante la Rada portando ropas o insignias de color naranja. Las protestas son apoyadas por Occidente (desde donde también llega financiación). Además, los concejos municipales de ciudades como Kiev o Leópolis muestran su rechazo a la legitimidad del resultado electoral. Pero la Revolución Naranja no será la única consecuencia de la crisis electoral. En el este, otros poderes locales empiezan a moverse en pro de que la mitad prorrusa del país pueda ser independiente.
20041 de diciembre: La Rada vota una moción de censura contra Yanukóvich y de paso aprovecha la sesión para condenar los incipientes movimientos separatistas que se están produciendo en el este. Al día siguiente, el Tribunal Supremo decreta la repetición de la segunda vuelta electoral (en contra de la tesis de los prorrusos, que pedían repetir el ciclo electoral completo).
2004, 8 de diciembre: En mitad de la crisis electoral y con la Revolución Naranja en las calles, la Rada aprueba una serie de enmiendas a la Constitución que recortan los poderes del cargo de presidente, propiciando una transición hacia una república parlamentaria menos presidencialista (y probablemente tratando de evitar que surja un nuevo Kuchma). A partir de ese instante el primer ministro y no será designado a dedo por el presidente sino elegido por los parlamentarios de la Rada. Esto separa con mucha más claridad, por un lado, al presidente de la República, y por otro, al jefe de Gobierno y su gabinete. Estas reformas se englobarán en la ley 2222-IV, de la que volveremos a hablar más adelante.
2004, 26 de diciembre: Las elecciones presidenciales llegan finalmente a una inédita repetición de la segunda vuelta. Esta vez Yúshchenko gana. Aunque Yanukóvich afirma que su anterior victoria le ha sido «arrebatada», cede la presidencia «para evitar un baño de sangre». De todos modos, como era de esperar, el mapa electoral queda idéntico y una vez más lo vemos claramente dividido en dos partes bien delimitadas.
Convertido en nuevo presidente, Yúshchenko se marca dos objetivos claros. Uno, perseguir el anhelado (e improbable) sueño del ingreso de Ucrania en la Unión Europa. Su otro objetivo es el de ingresar en la OTAN, aunque ahí el respaldo popular está más dividido, ya que la mitad prorrusa del país no lo aprueba.
2005, 24 de enero: La Rada aprueba que Yulia Timoshenko se convierta en primera ministra. Así, tanto presidente como jefa del Gobierno pertenecen al sector liberal prooccidental, aunque la armonía no durará demasiado tiempo.
2005, 8 de septiembre: Menos de un año después del nombramiento de Yúshchenko se produce un enfrentamiento abierto con el gabinete de Timoshenko, varios de cuyos miembros denuncian el alto grado de corrupción imperante. Como represalia, el presidente los depone a ellos y a la primera ministra y hasta entonces aliada Yulia Timoshenko. Tras su destitución, Timoshenko (a quien durante el verano la revista Forbeshabía señalado como una de las mujeres más poderosas del mundo) empezará a hacer campaña para su partido de cara a las elecciones legislativas, con objeto de obtener una mayoría en la cámara que le permita retornar al puesto de primera ministra.
Episodio IV: Juego de Tronos

Víctor Yúschenko y Yulia Timoshenko en 2005. Representantes ambos del sector más liberal, su alianza ha pasado por serios altibajos.
Víctor Yúschenko y Yulia Timoshenko en 2005. Representantes ambos del sector más liberal, su alianza ha pasado por serios altibajos.
 2006, 25 de marzo: Elecciones legislativas en Ucrania. Los dos partidos más votados serán el prorruso Partido de las Regiones de Víktor Yanukóvich (el mismo que había perdido las anteriores presidenciales ante Yúshchenko después de que se denunciase fraude electoral) y el prooccidental Bloque de Yulia Timoshenko. El partido del presidente Yúshchenko, Nuestra Ucrania, quedará en tercer lugar. La disgregación del voto supondrá el inicio de un confuso juego de alianzas entre partidos en lo que será un periodo de enorme inestabilidad y confusión política.
2006, 7 de julio: Yulia Timoshenko ha formado una Coalición de Fuerzas Democráticas con la también liberal Nuestra Ucrania y con el Partido Socialista para intentar ser primera ministra, pero los nuevos socios tienen diferencias acerca del reparto de cargos y poderes. La Coalición, además, es acusada por el Partido de las Regiones y los comunistas (que forman otra coalición, la Alianza de Unidad Nacional) de dejarlos fuera de diversos puestos y comités clave. Miembros del Partido de las Regiones llegan a someter el congreso a un bloqueo. Finalmente, los socialistas abandonan la Coalición e ingresan en la Alianza de Unidad Nacional, con lo que las aspiraciones de Timoshenko de volver a ser jefa de Gobierno se desmoronan.
2006, 4 de agosto: Víktor Yanukóvich se convierte en primer ministro gracias al ingreso de los socialistas en la Alianza de Unidad Nacional, que controlará la Rada en oposición al presidente Yúshchenko.
2007, 2 de abril: Tras varios meses de luchas de poder entre el presidente Yúshchenko por un lado, y el gabinete de Yanukóvich (y su mayoría parlamentaria) por otro, Yúshchenko decide disolver la Rada y convocar nuevas elecciones legislativas, basándose en infracciones del procedimiento que supuestamente han cometido sus adversarios políticos en la conformación de la Alianza de Unidad Nacional. En concreto, señala que varios parlamentarios cambiaron de alianza a título personal cuando, según él, solamente pueden cambiar de alianza los bloques parlamentarios en conjunto. La oposición recurrirá esta disolución de la Rada ante el Tribunal Constitucional.
2007, 30 de abril: Un día antes de que el Tribunal Constitucional haga pública la sentencia sobre la legalidad de su decreto para disolver el Parlamento, el presidente Yúshchenko cesa a dos jueces de ese mismo tribunal. El 16 de mayo cesará a dos más, provocando de paso la dimisión del jefe del Constitucional.
2007, 24 de mayo: Se agrava el conflicto entre presidente y Gobierno hasta rozar casi el estado bélico cuando el presidente Yúshchenko depone al fiscal general del Estado Svyatoslav Piskun solamente un mes después de haberlo nombrado, por negarse a abandonar su escaño parlamentario para ejercer el nuevo puesto. Esta destitución provoca nuevas manifestaciones de protesta. Piskun se niega a marcharse sin que la Rada apruebe su destitución y se presenta en su despacho, donde le impiden la entrada miembros de la Guardia Estatal (fuerza gubernamental encargada de ofrecer protección a los cargos públicos). El ministro del Interior del gabinete Yanukóvich, desoyendo las directrices del presidente Yúshchenko, responde ordenando el despliegue de la Berkut (antidisturbios) en torno al edificio. Como contrapartida, Yúshchenko le acusa de prevaricación y firma un decreto por el que él, personalmente, se pone al mando de cuarenta mil soldados de diversas regiones que hasta entonces dependían del Ministerio del Interior.
2007, 27 de mayo: Las tropas que ahora actúan bajo decreto presidencial marchan hacia Kiev, aunque desprovistas de armamento letal y equipadas solamente con material antidisturbios. Su comandante militar afirma la intención de evitar un baño de sangre. Cuando llegan a los límites de la ciudad, la Berkut y la policía de tráfico impiden la entrada de sus vehículos, obligándoles a seguir a pie. Ante la estrambótica y peligrosa escalada de despliegues de fuerzas en manos de instituciones estatales políticamente enfrentadas, el presidente Yúshchenko y el primer ministro Yanukóvich se sientan finalmente para encontrar una solución pacífica. Después de varias horas de conversaciones acuerdan la celebración de elecciones legislativas anticipadas para el 30 de septiembre.
2007, 30 de septiembre: Elecciones legislativas. El Partido de las Regiones vuelve a obtener el primer puesto (32%). Segundo queda el Bloque de Yulia Timoshenko (22%), seguido de Nuestra Ucrania del presidente Yúshchenko (15%).
2007, 18 de diciembre: Olvidando pasados enfrentamientos, el Bloque de Timoshenko y la Nueva Ucrania de Yúshchenko forman una alianza parlamentaria que permite a Yulia Timoshenko volver a ser primera ministra.
Episodio V: La guerra del gas con Rusia
Vladimir Putin y la pro-occidental Yulia Timoshenko firmaron un acuerdo para la venta de gas ruso a Ucrania. Paradójicamente, el acuerdo fue denunciado por el teóricamente prorruso Víktor Yanúkovich.
Vladimir Putin y la prooccidental Yulia Timoshenko firmaron un acuerdo para la venta de gas ruso a Ucrania. Paradójicamente, el acuerdo fue denunciado por el teóricamente prorruso Víktor Yanúkovich.
2009, 1 de enero: Comienza la llamada «guerra del gas», conflicto diplomático y comercial entre Ucrania y Rusia. Ante la falta de acuerdo para renovar el contrato de compraventa, los rusos interrumpen el suministro de gas a Ucrania. Sin embargo, dado que las exportaciones rusas al resto de Europa han de pasar necesariamente por los gaseoductos ucranianos, Rusia se ve forzada por su vecina a detener esas exportaciones. Para ambas partes resulta urgente llegar a un nuevo acuerdo.
2009, 20 de enero: Vladimir Putin y la primera ministra Yulia Timoshenko firman un nuevo contrato por el que Rusia suministrará gas durante diez años a un precio fijo, a cambio de que Ucrania vuelva a abrir los gaseoductos. La cuota fija, que teóricamente ha de proteger a Ucrania de las fluctuaciones de precio, terminará resultando inesperadamente dañina para Ucrania. Al agravarse la recesión económica mundial, los países compradores de gas ruso ven mermado su poder adquisitivo, por lo que Rusia abaratará las exportaciones de gas para todos sus compradores excepto para Ucrania, atada a ese precio fijo que cada vez le resultará más difícil de pagar. El nuevo acuerdo termina siendo tan perjudicial que hasta el teóricamente prorruso Yanukóvich terminará denunciándolo.
2010, 17 de enero: La primera vuelta de las elecciones presidenciales muestra un vuelco. Víktor Yanukóvich (35%) y Yulia Timoshenko (25%) pasan a la segunda vuelta, pero el hasta entonces presidente Yúshchenko recibe un severo varapalo con apenas el 5% de los votos. La segunda vuelta, celebrada el 7 de febrero, es ganada por Yanukóvich, que se convertirá en nuevo presidente pese al intento de impugnación (más tarde abandonado) por parte de Timoshenko. Yanukóvich se marcará dos grandes objetivos para su mandato: mantener la política de equilibrio exterior, abaratar el precio del gas y conseguir el ansiado acuerdo de asociación con la Unión Europea.
2010, 11 de marzo: Mykola Azarov es nombrado nuevo primer ministro. Así, el Partido de las Regiones controla tanto la presidencia como la jefatura de Gobierno.
2010, 21 de abril: Yanukóvich firma con Putin un nuevo trato en el que obtiene una sustancial rebaja del precio del gas a cambio de ampliar la cesión de la base naval de Sebastopol hasta el año 2042.
2010, 12 de mayo: El fiscal general reabre un viejo caso judicial y acusa a Yulia Timoshenko de haber sobornado a jueces del Tribunal Supremo en el año 2004. A lo largo de los siguientes meses seguirán abriéndose causas en contra de Timoshenko: por malversación de fondos públicos, por evasión fiscal, por uso de vehículos médicos para su campaña electoral e incluso por la supuesta complicidad en el asesinato de un magnate competidor en el mundo del gas. Sea como fuere, a efectos de este relato la acusación más relevante será la de prevaricación durante la negociación del gas con Rusia en 2009, la misma que había denunciado Yanukóvich.
2010, 3 de junio: La Rada aprueba una ley que convierte a Ucrania en «país no alineado», lo que en la práctica constituye la renuncia activa a un posible ingreso en la OTAN. Aunque esto se interpreta como un guiño hacia Rusia, Ucrania mantiene un cierto nivel de colaboración con la Alianza Atlántica, de cuya esfera no desaparece completamente.
2011, 5 de agosto: Yulia Timoshenko es detenida y procesada por el asunto del gas.
2011, 11 de octubre: Yulia Timoshenko es declarada culpable y condenada a siete años de prisión. Dos semanas más tarde inicia una apelación, comparando su encarcelamiento con el Gran Terror de la época estalinista.
2012, 20 de abril: Timoshenko denuncia haber sido maltratada por un funcionario de prisiones y hace públicas unas fotografías en las que se ven señales de golpes. Inicia una huelga de hambre. Empiezan a producirse represalias diplomáticas por la situación de Timoshenko. Una conferencia internacional en Yalta es suspendida cuando la mayor parte de representantes extranjeros se ausentan como protesta. Cuando el 8 de junio comienza la Eurocopa de fútbol en Ucrania, diversos representantes políticos internacionales toman la decisión simbólica de no acudir a los partidos de sus respectivas selecciones como protesta.
2012, 20 de junio: La Unión Europea, por medio de Durão Barroso, condiciona un posible tratado de asociación con Ucrania a que el Gobierno de Kiev detenga la persecución política de sus rivales, citando específicamente la necesidad de liberar a Yulia Timoshenko. En la práctica, con todo, esto equivale a una oferta de acuerdo y demuestra que la UE está dispuesta a acercar posiciones con Ucrania, dándole a Yanukóvich el plazo de año y medio para ejecutar las reformas electorales, judiciales y políticas que la Comisión Europea considera necesarias.
2012, 30 de septiembre: Tras una campaña promovida por el Partido de las Regiones y apoyada con entusiasmo por el presidente Yanukóvich, el Tribunal Constitucional deroga la ley 2222-IV, la misma que había sido promulgada durante la crisis electoral del 2004 para limitar los poderes del cargo de presidente. Así, ocho años después, Ucrania deja de ser una república fundamentalmente parlamentaria para retornar al estatus de república fundamentalmente presidencialista.
2012, 28 de octubre: Elecciones legislativas. Los dos partidos más votados son el Partido de las Regiones (30%) y Patria, el nuevo partido de Timoshenko (25%), que tiene tintes nacionalistas más marcados.
Episodio VI: El Euromaidán
Plaza de la Independencia tras el Euromaidán.
Plaza de la Independencia tras el Euromaidán.
2013, 15 de febrero: Yanukóvich y Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, comparecen juntos en Bruselas. La UE continúa preocupada por la persecución política y el aparente recorte de libertades en Ucrania, pero también parece respaldar los esfuerzos reformistas de Kiev, como demuestra el que finalmente se establezca el 29 de noviembre como fecha para la firma del ansiado acuerdo de asociación. Bruselas confía en que para entonces la Rada ucraniana habrá aprobado las leyes reformistas que considera condición sine qua non para la firma del acuerdo. Entre esas leyes, una que permita liberar a Yulia Timoshenko.
2013, 15 de mayo: Yanukóvich se cita con Vladimir Putin en Moscú, en una de varias reuniones en el intento de no perder la amistad de Rusia mientras se negocia un posible acuerdo con la Unión Europea. Con o sin UE, los vínculos comerciales con Rusia siguen siendo necesarios para la maltrecha economía ucraniana.
2013, 20 de noviembre: En la víspera de una sesión clave de la Rada y a solamente nueve días de la hipotética firma del acuerdo con la UE, representantes de la Comisión Europea siguen confiando en que las reformas que reclaman serán aprobadas por el Parlamento ucraniano al día siguiente. La mayor parte de la población ucraniana espera ansiosamente la buena noticia.
2013, 21 de noviembre: Sorpresa. La Rada no aprueba las leyes requeridas por Bruselas, lo que supone renunciar al acuerdo de asociación que iba a ser firmado una semana después. Ucrania renuncia a cualquier sueño de acercamiento a la Unión. El primer ministro Mykola Azarov afirma que Kiev ha actuado así pensando en «reforzar la seguridad nacional de Ucrania» y teniendo en cuenta los efectos que el nuevo acuerdo podría tener en sus relaciones comerciales con el socio clave, Rusia.
La prensa occidental habla de un chantaje ruso para boicotear el acuerdo entre Ucrania y la UE, dando eco a la expresión del presidente de Lituania, quien afirmaba: «Yanukóvich ha sacrificado las esperanzas y deseos de la mayoría de sus conciudadanos en el altar del dinero y los contratos rusos». Muchos sospechan que Putin ha presionado a Yanukóvich, probablemente amenazando con romper lazos comerciales si se asociaba con la UE. Efectivamente, Putin había advertido a Yanukóvich que de firmar el tratado con la UE, Rusia pondría aranceles a la producción industrial ucraniana de la que era casi el único cliente, lo cual hubiese supuesto miles de millones de dólares en pérdidas cada año.
Por su parte, Yulia Timoshenko, de arresto domiciliario en una clínica, llama a los opositores para que tomen la calle, sabiendo de la intensa oleada de decepción que experimentará buena parte de la población ucraniana al ver hecho trizas su modesto sueño europeo. Será el inicio de la rebelión opositora conocida como Euromaidán, llamada así porque se inicia en la plaza de la Independencia («Maidán» en ucraniano) de Kiev.
2013, 30 de noviembre: Los antidisturbios de la Berkut cargan contra los manifestantes en la plaza del Maidán. Dos días después, los opositores responden asaltando el Ayuntamiento con excavadoras y cócteles Molotov.
2013, 17 de diciembre: Yanukóvich firma un acuerdo con Putin por el que Rusia comprará bonos de Ucrania por valor de quince mil millones de dólares, justo el dinero que Kiev necesita para no entrar en default. Es la misma cantidad que el FMI había ofrecido a cambio de medidas de austeridad interna como recortes en las pensiones, etc. En cambio, Moscú ofrece también una importante rebaja (30%) en el precio del gas. Con este acuerdo favorable, Yanukóvich espera que las protestas disminuyan, pero los opositores de la facción más prooccidental lo interpretan como el pago recibido por plegarse a Moscú y alejarse de la Unión Europea.
2014, 16 de enero: La Rada aprueba medidas más duras para la represión de las protestas generalizadas. El efecto es contraproducente, ya que las protestas se recrudecen al conocer esta decisión.
2014, 22 de enero: Se registran las primeras dos muertes en las manifestaciones de protesta. La violencia se incrementa y entre los manifestantes aparecen radicales de la ultraderecha que en algunos casos llevan armas de fuego. El número de víctimas se irá incrementando en los siguientes días. En el tenebroso horizonte parecen anticiparse ríos de sangre sobre las calles de Kiev.
2014, 20 de febrero: El Jueves Negro. Una batalla campal en el centro de la capital se salda con una cifra de entre setenta y cien muertos. Los opositores más radicales hacen prisioneros a más de sesenta policías.
2014, 28 de enero: Dimite el primer ministro Mykola Azarov, según sus palabras para «ayudar a encontrar una solución pacífica». Horas después sale del país, probablemente temiendo represalias. La Rada invalida las medidas represivas contra la protesta que había aprobado el mes anterior y que solamente habían conseguido producir una respuesta más violenta de los sectores más radicales del Euromaidán.
2014, 21 de febrero: Ante la matanza que amenaza con extenderse en forma de guerra civil (unos días antes habían muerto veintiséis personas, entre ellos diez policías) varios ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea acuden a Kiev para mediar entre Gobierno y oposición. Se firma un acuerdo que, entre otras cosas, incluye concesiones a los opositores como la celebración de elecciones anticipadas y la restitución de la Constitución de 2004, que quita poderes al presidente y se los devuelve a las cámaras legislativas. Con esas concesiones, Yanukóvich espera que la oposición reduzca la intensidad de la protesta. También que los opositores liberales se desmarquen de las facciones radicales como el partido neonazi Svoboda, que han ido tomando protagonismo a lo largo de unas protestas cada vez más violentas. El acuerdo, sin embargo, durará menos de veinticuatro horas.
2014, 22 de febrero: Jornada clave. El presidente Yanukóvich parte hacia un acto institucional en Jártov. El hecho de que no comunicase su ausencia a la Rada hace que la oposición lo acuse de dejación de funciones. trescientos veintiocho de los cuatrocientos cincuenta diputados aprueban la destitución del presidente. Algunos de ellos, los favorables al Gobierno, denuncian amenazas en la votación. También señalan que la destitución supone una ruptura del acuerdo firmado el día anterior tras la mediación de los enviados europeos, pero no solamente eso: denuncian que la destitución del presidente se ha producido sin comisión investigadora previa, tal y como dicta la Constitución. Por ello, muchos partidarios de Yanukóvich hablan abiertamente de golpe de Estado.
Tras la discutida destitución, el conservador Oleksandr Turchínov, aliado de Yulia Timoshenko, asume la presidencia de la cámara, lo que en la práctica equivale a convertirlo en presidente en funciones. Además se hace con la comandancia suprema de las fuerzas armadas. Anuncia elecciones presidenciales para el 25 de mayo. Yulia Timoshenko es excarcelada ese mismo día. Sentada en una silla de ruedas, anuncia que se presentará a las elecciones. Mientras, Yanukóvich está en paradero desconocido y se piensa que ante el repentino giro de los acontecimientos, ha salido o está intentando huir del país. Pocos días después, la Rada acusará al desparecido Yanukóvich de crímenes contra la humanidad por las muertes sucedidas durante el Euromaidán, aprobando una orden de busca y captura internacional. También lo demandan ante el Tribunal de La Haya. Entre tanto, Rusia afirma que Víktor Yanukóvich es la única autoridad legítima en Ucrania y se niega a reconocer al nuevo Gobierno. Las potencias occidentales hacen exactamente lo contrario.
Episodio VII: Crimea vuelve a Rusia
Los apodados "Hombrecillos Verdes", tropas sin insignias que ocuparon puntos estratégicos de Crimea. De inmediato se los señaló como tropas rusas de incógnito.
Los apodados «Hombrecillos Verdes», tropas sin insignias que ocuparon puntos estratégicos de Crimea. De inmediato se los señaló como tropas rusas de incógnito.
2014, 23 de febrero: La Rada deroga la ley sobre minorías lingüísticas, lo que en la práctica equivale a retirar la condición de cooficial a toda lengua que no sea el ucraniano. Esto afecta a minorías como la húngara y la rumana, pero sobre todo es visto como un deliberado ataque a la población rusoparlante del este del país, que además incluye a muchos ucranianos étnicos que tienen el ruso como lengua materna. Aunque la derogación no llegará a hacerse efectiva ni siquiera en esos días de fervor nacionalista, el que se hubiese votado apenas veinticuatro horas después de la destitución exprés de Yanukóvich es muestra de la influencia que el nacionalismo ucraniano más extremo ha adquirido en el Euromaidán.
2014, 25 de febrero: En el este del país empieza a producirse la respuesta a las medidas ultranacionalistas del Euromaidán. En Crimea se producen manifestaciones y el Parlamento regional destituye al primer ministro de la región autónoma sustituyéndolo por uno prorruso. Además, surgen milicias populares prorrusas en previsión de un posible avance de las milicias nacionalistas ucranianas. Se empieza a preparar un referéndum para aprobar una declaración de independencia.
2014, 26 de febrero: El Ministerio del Interior anuncia la disolución de los antidisturbios de la Berkut. En la práctica, esta decisión deja las calles de Kiev y de algunos otros lugares en poder de las milicias nacionalistas, infestadas de grupos neonazis que se apostan frente a los principales edificios institucionales. Varios antiguos antidisturbios son incluso obligados por las milicias a ponerse de rodillas y pedir perdón. Se registran ataques físicos a diputados del Partido de las Regiones. Más de cien diputados considerados prorrusos huyen de la capital, siguiendo los pasos de Yanukóvich. También se inicia una oleada de agresiones callejeras, perpetradas fundamentalmente por los grupos neonazis que se han hecho fuertes a raíz del Euromaidán. Las víctimas pueden ser cualquier individuo al que los radicales identifiquen como prorruso. En algunos lugares incluso se marcan los negocios regentados por prorrusos.
2014, 27 de febrero: En Crimea aparecen los «Hombrecillos Verdes», tropas uniformadas y bien armadas, pero sin insignias, que son rápidamente reconocidas como una avanzadilla militar encubierta de Rusia. Sin necesidad de pegar un solo tiro, los Hombrecillos Verdes ocupan diversos intereses rusos en la península, aseguran las bases militares que entraban dentro de la cesión firmada por Ucrania y también rodean el Parlamento de Crimea. Además, su presencia parece disuadir a las milicias nacionalistas ultraderechistas del oeste de entrar en la península.
2014, 1 de marzo: El Congreso ruso da permiso a Putin para llevar tropas rusas a suelo ucraniano, algo que según Putin es un requerimiento de Yanúkovich. En todo caso, la península de Crimea está virtualmente tomada por tropas rusas. Putin niega inicialmente que los Hombrecillos Verdes sean tropas rusas, aunque después terminará admitiendo que sus fuerzas especiales estaban involucradas en el asunto. Evidentemente, el presidente ha detectado una oportunidad histórica de que Crimea vuelva a Rusia y ha decidido aprovecharla. Entre tanto, Obama le pide a su homólogo ruso que retire esas tropas, aunque con poco énfasis.
2014, 11 de marzo: En Crimea se celebra el planeado referéndum. La mayor parte de la población vota en favor de la independencia y la reunificación con Rusia.
2014, 18 de marzo: Rusia se anexiona Crimea dándole estatus de territorio perteneciente a la Federación Rusa. A nadie se le escapa que esto responde a un antiguo anhelo de la mayoría de la población de la península, pero muchos consideran intolerable la injerencia de Putin. La Unión Europea y Estados Unidos responden con algunas sanciones hacia Rusia, aunque nadie, ni en Europa ni fuera de ella, contempla mayores represalias. Lo cierto es que posiblemente esperaban una intervención mayor de los rusos en Ucrania. Aunque Putin ha acelerado la anexión de Crimea, se ha abstenido de intervenir en otras provincias de Ucrania como Járkov, Donetsk o Lugansk, donde también se han levantado milicias separatistas prorrusas pero donde la intervención rusa tenía menos fundamento.
Episodio VIII: Rebelión en el este
Septiembte de 2014: lanzacohetes del ejército ucraniano en ruta hacia la provincia separatista de Lugansk, ocupada por los rebeldes prorrusos.
Septiembre de 2014: lanzacohetes del ejército ucraniano en ruta hacia la provincia separatista de Lugansk, ocupada por los rebeldes prorrusos.
2004, 24 de marzo: La tensión sigue aumentando. Se hace pública una conversación telefónica en la que se oye decir a Yulia Timoshenko «es la hora de matar a esos malditos rusos». Ante la pregunta de su interlocutor «¿Qué debemos hacer con los ocho millones de rusos que quedan en Ucrania? ¡Son unos parias!», ella responde «Deberíamos matarlos con armas nucleares». Más tarde, Timoshenko reconoció la autenticidad de la grabación pero insistió en que la parte sobre las armas nucleares estaba «editada».
2014, 7 de abril: Las milicias prorrusas de Járkov, Donetsk y Lugansk ocupan los edificios oficiales de sus respectivas provincias. Evidentemente, quieren que sus territorios sigan los pasos de Crimea.
2014, 8 de abril: En Járkov, las milicias nacionalistas ucranianas consiguen contrarrestar a las milicias prorrusas y ahogan la rebelión separatista. Sin embargo, Donetsk y Lugansk seguirán bajo poder de los prorrusos, en rebelión hacia el Gobierno de Kiev. El primer ministro de Ucrania, probablemente queriendo calmar los ánimos, llega a insinuar la posibilidad de un estatus de territorio autónomo para ambas provincias. Mientras, paradójicamente, la sesión de la Rada discurre entre incidentes violentos. Por ejemplo, cuando el comunista Petro Symonenko —natural de Donetsk— afirma que si han surgido milicias prorrusas en el este se debe a que las milicias nacionalistas del oeste habían sentado un precedente, algunos representantes del partido neonazi Svoboda le obligan por la fuerza a abandonar el estrado. En los días siguientes, algunos diputados aparecerán con moratones o pequeñas heridas de resultas de los incidentes parlamentarios.
2014, 14 de abril: El director de la CIA, John Brennan, se encuentra en secreto con el Gobierno en funciones de Kiev. Su visita será desvelada por la prensa unos días más tarde. No queda muy claro el motivo de su visita, aunque no pocos atarán cabos con lo sucedido al día siguiente.
2014, 15 de abril: El presidente de Ucrania en funciones, Oleksandr Turchínov, anuncia una «operación antiterrorista» contra las milicias rebeldes en Donetsk y Lugansk, diciendo que «el suelo arderá bajo los pies de los separatistas».
2014, 17 de abril: Se produce una infructuosa conferencia de paz en Ginebra con la presencia de intermediarios internacionales. Entre otras cosas se reclama que todos los grupos paramilitares del país se desarmen y disuelvan, y que abandonen los edificios institucionales ocupados. A cambio, los rebeldes separatistas recibirían amnistía (excepto para los crímenes más graves) y el Gobierno de Kiev iniciaría una serie de consultas para conceder poderes constitucionales a las provincias en rebelión. El plan de paz propuesto no llegará a aplicarse y la conferencia quedará en poco más que un acto teatral.
2014, 22 de abril: Tan solo unos días después de que un plan de paz sea propuesto en Ginebra, el Gobierno de Kiev reanuda las operaciones «antiterroristas» contra los separatistas. Envía el ejército a las provincias rebeldes pero el resultado no será el deseado. Para empezar, las poblaciones locales se resisten y bloquean los accesos para dificultar la entrada del ejército ucraniano. Además se produce una oleada de deserciones entre los soldados ucranianos naturales de las regiones separatistas o de otras zonas prorrusas, que abandonan las filas para unirse a los rebeldes. Para colmo, en las zonas rebeldes la policía se disuelve y prácticamente en bloque se une a las milicias separatistas.
2014, 2 de mayo: En Odesa, al sur del país, una cincuentena de separatistas prorrusos son perseguidos por las milicias nacionalistas ucranianas de ultraderecha. Se refugian en una sede sindical, pero las milicias prenden fuego al edificio, quemando vivos a los prorrusos. Este suceso provocará que el proceso independentista en Donetsk y Lugansk se acelere, anunciándose un inminente referéndum por la independencia.
2014, 11 de mayo: Se celebra el referéndum en Donetsk y Lugansk. Con una participación del 75%, nueve de cada diez votantes de ambas provincias se decantan por independizarse de Ucrania.
2014, 25 de mayo: Elecciones presidenciales en Ucrania. El magnate Petró Poroshenko es elegido presidente ganando en todas las regiones excepto una (que significativamente es Járkov, donde el más votado es Mykhailo Dobkin, del prorruso Partido de las Regiones). Otro detalle significativo: la participación electoral fue muy alta en el oeste ucraniano (80%) pero muy baja en el este prorruso (40%). Las elecciones, lógicamente, no se celebraron ni en las provincias rebeldes de Donetsk y Lugansk, ni en Crimea, ya de facto convertida en parte de Rusia.
2014, 26 de mayo: Doscientos milicianos prorrusos toman el aeropuerto de Donetsk para impedir el abastecimiento de las tropas ucranianas que realizaban «operaciones antiterroristas» en la ciudad de Sloviansk. Las tropas ucranianas responden con bombardeos y un asalto que consigue echar a los rebeldes del aeropuerto dos días después. Ambas partes reconocen la victoria gubernamental. Sin embargo, el 31 de mayo, ya finalizados los combates, seis rebeldes son abatidos a tiros dentro del aeropuerto cuando intentaban retirar los cadáveres de sus compañeros.
2014, 31 de agosto: Los rebeldes de Donetsk logran sitiar a las tropas ucranianas que todavía mantienen bajo su poder el aeropuerto de la ciudad. Después de una semana larga de combates, conquistan el aeropuerto.
2014, 26 de octubre: Elecciones legislativas en Ucrania. Los dos partidos más votados son el Bloque del nuevo presidente Petro Poroshenko y el Frente Popular, ambos prooccidentales.
2014, 23 de diciembre: Ucrania renuncia a su condición de país no alineado, que impedía su posible ingreso en la OTAN.
Hasta aquí el periodo 1991-2014, que fue así de tormentoso y confuso, y que nos llevó a los sucesos que están teniendo lugar en la actualidad. Hemos dejado fuera bastantes acontecimientos, explicaciones y matizaciones para no alargarnos hasta el infinito. Sin embargo, espero al menos que el lector se haga una idea de la progresiva fractura política (más tarde social y más tarde incluso étnica) en que ha vivido el país desde el mismo momento de su independencia, de cómo y por qué han prosperado radicalismos, fanatismos y violencia en Ucrania. Resulta difícil extraer lecciones, excepto la de que una clase dirigente corrupta y cainita en todas sus facciones ha arruinado lo que en su día fue el sueño de la inmensa mayoría de los ucranianos: vivir mejor.
Nota: Quiero expresar mi agradecimiento al capitán de fragata D. Francisco J. Ruiz González, doctor en Seguridad Internacional y miembro del Centro Superior de Estudios de la Defensa, por haberme dado acceso a material de sus conferencias para completar el texto e incluir algunos hechos que tuvieron poca repercusión en Occidente. El capitán Ruiz González es un experto en la cuestión ucraniana, de modo que si hubiera alguna inexactitud en el texto se deberá a error mío.
Foto: Corbis
Foto: Corbis

Fuente: http://www.jotdown.es/2015/03/crisis-de-ucrania-los-origenes-del-caos/

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